El país atraviesa una crisis humanitaria luego de los sismos de magnitudes 7,2 y 7,5 que golpearon varias regiones. Caracas y La Guaira concentran los mayores daños, con edificios colapsados y familias enteras bajo los escombros.
El país atraviesa una de las peores tragedias naturales de su historia reciente. Dos sismos de magnitudes 7,2 y 7,5 sacudieron el territorio venezolano con epicentro en Morón, estado Carabobo, provocando el colapso de edificios y dejando un saldo devastador.
Según el último reporte oficial, 164 personas murieron y cerca de mil permanecen desaparecidas, mientras que 971 resultaron heridas y fueron trasladadas a hospitales y centros de emergencia. Las zonas más afectadas son Caracas, La Guaira, Miranda, Falcón y Carabobo, donde se registraron derrumbes de viviendas y evacuaciones masivas.
En la capital, el impacto fue inmediato: torres residenciales y locales comerciales se desplomaron, generando escenas de pánico. El ministro del Interior, Diosdado Cabello, pidió a la población mantenerse en espacios abiertos ante el riesgo de réplicas. La presidenta interina Delcy Rodríguez declaró el estado de emergencia y aseguró que los equipos de rescate trabajan sin descanso en las áreas críticas.
La tragedia también tuvo repercusión internacional. Países vecinos y organismos multilaterales expresaron su solidaridad y ofrecieron asistencia humanitaria. Desde Argentina, la Cancillería habilitó canales de emergencia para ciudadanos residentes en Venezuela.
El drama de un futbolista argentino
En medio del desastre, el defensor cordobés Lucas Trejo, jugador del Club Sport Marítimo de La Guaira, busca desesperadamente a su esposa Yanina Maranella y a sus hijos Aarón y Ainhoa, desaparecidos tras el derrumbe de su edificio en Playa Grande. Trejo, de 38 años, difundió un mensaje en redes sociales: “Nuestro edificio se derrumbó y no sé nada de mi familia”. Su pedido de ayuda y oración se viralizó, convirtiéndose en uno de los rostros más humanos de esta catástrofe.