“Surgió como una necesidad, para que no lleven una bolsa”: es mendocina y fabrica mochilas y portacarpetas transparentes por la medida de la DGE

“Surgió como una necesidad, para que no lleven una bolsa”: es mendocina y fabrica mochilas y portacarpetas transparentes por la medida de la DGE

Mendoza

El cambio en los establecimientos educativos impulsó a una emprendedora mendocina a crear una alternativa que empieza que cada vez tiene más demanda.

Tras registrarse más de 400 llamados al 911 por posibles tiroteos en escuelas en Mendoza, unas 30 instituciones adoptaron medidas preventivas que obligaron a los alumnos a llevar sus útiles en la mano.

El cambio, que responde a un protocolo impulsado por la Dirección General de Escuelas (DGE), generó escenas de chicos llegando con carpetas sueltas o incluso con bolsas de supermercado. Frente a esa situación, surgió una alternativa local que rápidamente ganó terreno.

Romina Almecija, una emprendedora mendocina, detectó la necesidad y comenzó a fabricar bolsos y portacarpetas transparentes. La iniciativa, según cuenta, nació tanto por una cuestión económica como por el contexto actual. “Este emprendimiento empezó como una necesidad de cubrir gastos que mi trabajo no alcanzaba. Pero con lo que empezó a pasar en las escuelas, muchas mamás me decían que les chocaba ver a sus hijos entrar con bolsas. Ahí surgió la idea”, explicó.

Su propuesta apunta a ofrecer una solución práctica y económica para los estudiantes. Diseñó dos variantes: un bolso tamaño A4, confeccionado en nylon cristal, que permite llevar carpetas, cuadernos y cartucheras; y un portacarpetas pensado para alumnos más grandes.

“El bolso entra perfecto para carpeta número 4, cuadernos y cartucheras. Es una alternativa a la bolsa común y corriente”, detalló. En cuanto a los precios, señaló que el bolso cuesta $17.000, aunque baja a $14.000 por compras en cantidad para escuelas. El portacarpetas, en tanto, tiene un valor de $13.000.

Romina también respondió a quienes cuestionan este tipo de iniciativas en medio de una situación sensible: “Hay quienes piensan que uno se aprovecha, pero para nosotros es ofensivo. Esto surge para cubrir una necesidad concreta”.

El crecimiento de la demanda fue inmediato. Incluso otros comerciantes y emprendedores comenzaron a interesarse en sumar estos productos a sus negocios. “Me contactaron desde regalerías y también mamás emprendedoras que quieren ofrecerlos”, contó.

Aunque reconoce que puede tratarse de un fenómeno temporal similar a lo que ocurrió con los barbijos durante la pandemia, apuesta a sostener el producto en el tiempo. “Es práctico, lavable y sirve para otras cosas: ir al parque, llevar el mate o el termo. Lo voy a seguir ofreciendo”, aseguró.

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