La mendocina de 102 años que trabajó en las cosechas desde niña y recuerda el día que murió Gardel: “Salí corriendo para avisarle a mi mamá”

La mendocina de 102 años que trabajó en las cosechas desde niña y recuerda el día que murió Gardel: “Salí corriendo para avisarle a mi mamá”

Mendoza

Tiene 102 años, trabajó en las cosechas desde niña, vivió cambios históricos y todavía sigue haciendo planes para el futuro. Bersa, una mendocina querida por toda su familia, compartió el secreto que la ayudó a llegar a esta edad: caminar, comer bien y no hacerse mala sangre.

Con una sonrisa tranquila y la lucidez de quien ha atravesado más de un siglo de historia, Bersa festeja sus 102 años acompañada por el cariño de toda su familia.

Hijos, nietos y bisnietos se reúnen para celebrar la vida de una mujer que supo enfrentar tiempos difíciles sin perder el optimismo.

Tenemos muy buena gente, muy buenos vecinos“, cuenta con orgullo. Madre de tres hijas y parte de una familia numerosa de 13 hermanos, recuerda que desde pequeña le tocó asumir responsabilidades. “Era la mayor y manejaba la batuta“, dice entre risas.

A lo largo de más de un siglo fue testigo de enormes cambios. Vio pasar presidentes, atravesó épocas difíciles y también tuvo la oportunidad de viajar. Entre sus recuerdos aparecen experiencias en Estados Unidos, un destino que al principio no le resultó fácil, pero al que terminó adaptándose con el tiempo.

Todas esas cosas que uno ha pasado durante los años que tiene encima, ahora las disfruto“, asegura.

En cuanto a cuál es la fórmula para alcanzar una vida tan extensa, la respuesta llega sin rodeos. “Comer bien y, cuando se puede, salir a caminar un poco. Mover las piernas, que es lo principal“, afirma.

Su familia confirma que el hábito de caminar sigue presente. Aunque ya no sale a la calle con frecuencia, continúa realizando pequeñas caminatas dentro de su casa.

Le gusta caminar. Damos vueltas alrededor de la mesa. Todos los días venimos a verla y nos quedamos con ella porque necesita asistencia, pero también porque la disfrutamos muchísimo“, cuenta una de sus nietas.

Además de mantenerse activa, Bersa disfruta de actividades simples: mirar televisión, leer y compartir tiempo con sus seres queridos. “Me gusta ver cosas buenas. ¿Para qué amargarse?“, resume.

La historia de Bersa comenzó en una época muy distinta a la actual. Desde muy chica conoció el esfuerzo del trabajo rural. “He trabajado mucho en la tierra. Había que cargar los tachos de uva o los canastos de papas cosechadas. Todas esas cosas las he hecho“, recuerda.

Aquellos años de sacrificio dejaron enseñanzas que aún conserva. “Cuando uno trabaja en la tierra sabe el valor de las cosas“, reflexiona.

Su infancia estuvo marcada por largas jornadas de trabajo, enfrentando el frío y el calor propios de las tareas agrícolas. Aunque solo cursó hasta segundo grado, aprendió a leer y nunca perdió la curiosidad por seguir aprendiendo.

Entre los recuerdos más vívidos de su infancia hay uno que permanece intacto. Su nieta cuenta que Bersa tenía apenas nueve años cuando escuchó por radio la noticia de la muerte de Carlos Gardel. Andaba jugando con mis hermanos cuando escuché que había muerto Gardel. Salí corriendo para avisarle a mi mamá“, recuerda Bersa.

La escena quedó grabada en su memoria y hoy forma parte de las innumerables historias que comparte con su familia.

Lejos de quedarse anclada en el pasado, Bersa sigue pensando en el futuro. Su hija asegura que continúa haciendo planes y proponiendo actividades. “Es un ejemplo de vida. Siempre tiene proyectos. Nos pregunta cuándo vamos a hacer esto o aquello, si será el año que viene o mañana“, cuenta emocionada.

“Hay que quedarse con las cosas alegres, no hacerse mala sangre por cosas que no tienen sentido. Las cosas tristes ya vienen solas en la vida“, concluye Bersa.

El médico geriatra y gerontólogo Mario Ríos considera que detrás de la longevidad de Bersa hay una combinación de factores.

“La resiliencia, la capacidad de adaptación, el hecho de tener proyectos, el amor de la familia, la sociabilización y una buena alimentación son elementos fundamentales”, explica.

El especialista también destaca la importancia de mantenerse en movimiento. “Caminar dentro de la casa también sirve. Muchas veces las personas dejan de hacerlo por el frío o por inseguridad, pero la actividad física sigue siendo clave”, señala.

Según Ríos, incluso los años de trabajo rural que marcaron la juventud de Bersa terminaron aportando beneficios a largo plazo, ya que representaron una importante fuente de actividad física y fortalecimiento.

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