Con precios que arrancan en los $2.000 y llegan hasta los $65.000, los mendocinos ya comienzan a anticipar sus compras. La elaboración en casa gana terreno frente a los productos de marca.
A pocas semanas de Pascuas, el chocolate vuelve a ser el gran protagonista en las góndolas y vidrieras. Comercios locales ya exhiben una amplia variedad de huevos de Pascua, con precios que registran un incremento de entre el 10% y el 12% respecto al año pasado.
Según señalaron vendedores tras una recorrida, los productos más económicos se consiguen desde los $2.200, mientras que las opciones más grandes pueden alcanzar los $65.000. “Desde la semana pasada pusimos todos los huevitos a la venta y ya se empezó a ver a clientes que se adelantan y se organizan para comprar”, comentaron.
Entre las opciones más elegidas se destaca el tamaño intermedio, de unos 90 gramos, que se ofrece a $11.000 la unidad o en promoción dos por $20.000. Sin embargo, también hay una fuerte demanda de los más pequeños, pensados para los chicos, con precios promocionales de dos por $4.000.
A pesar del contexto económico, desde los comercios aseguran que incluso los productos más caros encuentran compradores. “Me sorprendió, pero sí, también se están vendiendo”, indicaron.
En paralelo, crece una tendencia que se viene consolidando en los últimos años: la elaboración casera de huevos de Pascua. La diferencia de costos es significativa. Un huevo número 15 listo para consumir ronda los $20.000, mientras que con un paquete de chocolate de aproximadamente $6.000 se pueden producir hasta 10 unidades del mismo tamaño.
Esto impulsa a muchos consumidores a optar por hacerlos en casa. “La gente se acerca mucho más para comprar insumos que para llevar huevos de marca”, explicaron desde un local especializado.
El chocolate para derretir se consigue entre $5.990 y $7.990, dependiendo de la marca, mientras que los moldes tienen un valor cercano a los $9.900. A esto se suman los ingredientes para el relleno, que hoy marcan una diferencia en la forma de consumo.
“Antes se hacían más tradicionales, con confites adentro. Ahora la mayoría los hace rellenos, abiertos a la mitad, con pasta de maní, cremas o lo que prefieran”, detallaron.
Así, entre promociones, anticipación y creatividad en la cocina, los mendocinos ya empiezan a palpitar una de las fechas más dulces del calendario.