La fibromialgia es una enfermedad crónica reconocida por la OMS que provoca dolor generalizado, agotamiento y otros síntomas que afectan la calidad de vida. Pacientes de Mendoza reclaman mayor investigación, cobertura médica y el tratamiento de una ley para visibilizar esta patología invisible.
La fibromialgia fue reconocida por la Organización Mundial de la Salud en 1992, pero todavía sigue siendo una enfermedad poco comprendida y, muchas veces, invisibilizada. Se trata de un dolor osteomuscular crónico y generalizado que puede tardar años en ser diagnosticado y que afecta profundamente la vida cotidiana de quienes la padecen.
Norma Funes, integrante de Fibromialgias Mendoza, contó su experiencia tras haber sido diagnosticada en 2018, luego de casi cinco años de estudios médicos. “No encontraban ninguna afección real para justificar los síntomas que yo tenía, especialmente el agotamiento, el cansancio y la depresión”, relató.
La paciente explicó que muchas personas con fibromialgia atraviesan cuadros depresivos y de ansiedad debido al dolor constante y la falta de respuestas médicas. “Terminás en depresión porque tenés tanto malestar que no sabés por qué estás así y no te encuentran nada físico”, expresó.
Entre los síntomas más frecuentes aparecen el dolor muscular generalizado, la fatiga crónica, los trastornos del sueño, el síndrome de colon irritable, rigidez corporal, cefaleas, mareos y dificultades para concentrarse. Sobre este último punto, Funes describió la llamada “fibroniebla”, una sensación de desconexión mental momentánea que dificulta seguir conversaciones o retener información.
“Hay veces que tenés tanta hipersensibilidad que hasta te duele el cabello cuando te lo tocan”, explicó.
Actualmente, integrantes de la organización Fibromialgias Mendoza impulsan el tratamiento del proyecto de ley 1597, presentado en 2023, que busca incluir la enfermedad dentro del Programa Médico Obligatorio (PMO) y garantizar cobertura médica para quienes la padecen.
“Nosotras no queremos que nos declaren incapaces. Lo que pedimos es que esto se incluya en el PMO y que se investigue más sobre la enfermedad”, señaló.
En Mendoza, además, la Universidad Nacional de Cuyo trabaja junto al FECOC y organizaciones civiles en un proyecto de extensión universitaria que analiza el uso de cannabis medicinal para aliviar los síntomas de la fibromialgia.
Funes contó que actualmente forma parte de ese programa y que logró mejorar notablemente su calidad de vida. “Me cambió muchísimo la perspectiva de vida. Me ayuda con el dolor y también con la depresión”, aseguró.
La referente también remarcó el impacto social y familiar que genera la enfermedad. “Muchas veces te dicen que es psicológico o que lo inventás. La primera discriminación viene desde la familia y eso es muy duro”, afirmó.
Desde la organización aseguran que tras la pandemia aumentaron los casos y las consultas relacionadas con la fibromialgia. Según estadísticas mencionadas durante la entrevista, la enfermedad afecta principalmente a mujeres, aunque cada vez se detectan más casos en hombres.
Finalmente, Funes invitó a quienes sospechen padecer la enfermedad a buscar contención e información a través de las redes sociales de Fibromialgia Mendoza y reclamó avances legislativos para mejorar el acceso a tratamientos.
“Queremos hacer visible lo invisible. Detrás de esto no hay un lamento, hay personas que están padeciendo una enfermedad”, concluyó.