Autoridades educativas y de seguridad avanzan con capacitaciones y simulacros en toda la provincia. Buscan reducir tiempos de reacción y mejorar la respuesta ante escenarios críticos.
La Dirección General de Escuelas, en conjunto con el Ministerio de Seguridad de Mendoza, presentó un nuevo protocolo de actuación frente a situaciones de riesgo en instituciones educativas, que incluye desde amenazas hasta escenarios más complejos como la presencia de un agresor dentro del establecimiento.
El objetivo principal es mejorar la capacidad de respuesta tanto del personal docente como de las fuerzas de seguridad.
“Desde hace dos años venimos trabajando con docentes y con la Dirección General de Escuelas en capacitaciones específicas”, explicó Javier Ortiz, jefe de las fuerzas de operaciones especiales. “Comenzamos con profesores de educación física y brigadistas de edificios públicos, y este año avanzamos con directivos y supervisores de escuelas secundarias”, detalló.
Uno de los puntos centrales del nuevo enfoque es el cambio de paradigma en la respuesta ante emergencias. Según explicó Ortiz, anteriormente se priorizaba establecer perímetros y esperar la llegada de equipos especializados. Sin embargo, en situaciones críticas como un “tirador activo”, ese esquema puede resultar insuficiente. “Hoy se busca que los primeros policías que llegan al lugar actúen de inmediato para neutralizar la amenaza”, señaló. Esta intervención temprana apunta a evitar que el agresor cumpla su objetivo y a reducir al máximo los daños.
En paralelo, desde el ámbito educativo también se impulsa un cambio en la forma de reaccionar ante este tipo de hechos. “Cada escuela debe tener su propio plan de respuesta, previamente diseñado y practicado”, remarcó el funcionario.
El programa incluye la elaboración de guías específicas: una orientada al entorno educativo y otra destinada al accionar policial. Ambas buscan coordinar esfuerzos y unificar criterios de intervención.
Además, se prevé la realización de simulacros en distintos puntos de la provincia. “Vamos a seleccionar escuelas al azar en diferentes regiones, como el sur, el este y el Gran Mendoza, para evaluar cómo funcionan estos planes en la práctica”, adelantó Ortiz.
El objetivo es detectar fallas, mejorar la organización y, sobre todo, acortar los tiempos de reacción ante una emergencia real.
Desde el área de seguridad también se está reforzando la formación del personal policial a través de entrenamientos específicos en el centro de capacitación. Allí se trabaja en cómo actuar durante los primeros minutos de una crisis, considerados clave para el desenlace. “Los efectivos cuentan con herramientas y dispositivos que les permiten evaluar la situación y aplicar la respuesta adecuada, siempre bajo el criterio de proporcionalidad”, explicó el jefe de operaciones especiales.
Ortiz reconoció que un incidente ocurrido en el departamento de La Paz marcó un punto de de partida en la implementación de estas medidas. “Fue una prueba de fuego para estas guías que ya veníamos trabajando”, afirmó.
“Antes se creía que estos hechos eran lejanos, que no podían ocurrir acá. Hoy entendemos que hay que estar preparados”, concluyó Ortiz.