Bullying y ciberbullying en Mendoza: la violencia verbal es el principal motor del acoso escolar

Bullying y ciberbullying en Mendoza: la violencia verbal es el principal motor del acoso escolar

Salud

Un estudio del CONICET sobre convivencia escolar reveló que la violencia verbal es el principal motor del bullying y ciberbullying entre estudiantes secundarios. El acoso ya no termina en el aula y se potencia a través de las redes sociales, generando preocupación en la comunidad educativa y los padres.

El bullying y ciberbullying en las escuelas siguen siendo una de las principales preocupaciones de la comunidad educativa. Un estudio realizado por el CONICET, junto a especialistas en educación, reveló datos alarmantes sobre la convivencia escolar en Mendoza y confirmó que la violencia verbal es hoy el principal disparador del acoso entre estudiantes.

La investigación analizó la realidad de alumnos de segundo y tercer año del nivel secundario, a partir de una muestra representativa de 21.466 estudiantes mendocinos de escuelas estatales, privadas y técnicas. El diagnóstico expone un escenario complejo que no solo persiste, sino que se potencia con el uso de redes sociales y celulares.

Según advierten especialistas en psicopedagogía y psicología, el fenómeno no se limita al ámbito escolar. A diferencia de décadas atrás, el acoso escolar ya no termina cuando suena el timbre. Las redes sociales y los grupos de mensajería extienden el hostigamiento más allá del aula, multiplicando comentarios, burlas y humillaciones.

En este contexto, la violencia verbal, comentarios sobre la apariencia física, la forma de hablar, el rendimiento académico o cualquier rasgo distintivo, aparece como la puerta de entrada al bullying. Lo que comienza como una burla puede escalar hacia el aislamiento social y, en casos más graves, a situaciones de agresión física o autolesiones. Especialistas remarcan que el problema central es la falta de empatía: la incapacidad de ponerse en el lugar del otro y comprender el daño que pueden causar las palabras.

El estudio también expone dinámicas de exclusión que muchas veces pasan desapercibidas para los adultos. El bullying no siempre se manifiesta con agresiones directas; en numerosos casos comienza con el aislamiento, la exclusión de grupos o la conformación de jerarquías internas dentro del curso.

El rechazo explícito, como impedir que un compañero se acerque a un grupo, puede tener un fuerte impacto en la autoestima. Muchos chicos que sufren acoso escolar expresan angustia, miedo a asistir a clases y síntomas físicos como dolor de panza antes de ir a la escuela.

El rol de los adultos y la prevención

Los especialistas insisten en que la solución no pasa por minimizar la situación bajo la idea de que “siempre pasó”, sino por un trabajo conjunto entre familia y escuela. La clave está en la prevención del bullying, con un mensaje claro de tolerancia cero a la agresión.

También advierten que no solo es necesario prestar atención a los chicos que padecen acoso, sino también a quienes lo ejercen. Mientras que una víctima puede salir adelante con acompañamiento adecuado, un niño que naturaliza la agresión puede repetir esas conductas en otros ámbitos.

Seguinos en