En el Foro Económico Mundial de Davos, el presidente argentino firmó junto a Donald Trump el documento fundacional que busca garantizar la estabilidad en zonas de conflicto y proyectar un liderazgo global en Medio Oriente.
En el marco del Foro Económico Mundial de Davos, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, encabezó este jueves la creación del denominado Consejo de la Paz, una iniciativa que busca garantizar estabilidad en zonas de conflicto. El acto tuvo como uno de sus protagonistas al presidente argentino Javier Milei, quien estampó su firma en el documento fundacional apenas minutos después de que lo hiciera Trump.
La propuesta surge como parte de un plan de 20 puntos impulsado por Washington, cuyo objetivo central es poner fin a la guerra entre Israel y Hamas, con especial foco en la reconstrucción de la Franja de Gaza y la administración civil del enclave. Según el estatuto, el Consejo tendrá la misión de supervisar un comité tecnocrático palestino encargado de la gobernanza transitoria, además de coordinar el despliegue de una fuerza internacional.
Durante la ceremonia, Trump aseguró que este paso “marca el inicio de una nueva era de paz duradera” y agregó que “Estados Unidos está dispuesto a liderar los esfuerzos globales para terminar con los conflictos que amenazan la seguridad internacional”. En paralelo, Milei destacó la importancia de la iniciativa: “La Argentina se suma a este compromiso porque creemos en la libertad y en la paz como valores universales”.
El anuncio generó interrogantes en la comunidad internacional respecto al alcance real del tratado. Analistas consultados por medios europeos señalaron que “la propuesta refuerza el liderazgo global de Estados Unidos, pero abre dudas sobre su implementación efectiva en un escenario tan complejo como Medio Oriente”.
Trump, fiel a su estilo, afirmó que “este esfuerzo merece el Premio Nobel de la Paz”, recordando que ya había manifestado en otras ocasiones su aspiración a recibir ese reconocimiento. La declaración fue interpretada como un gesto de autoafirmación en medio de críticas por las recientes intervenciones militares de Estados Unidos en otras regiones, como Venezuela.
Por su parte, Milei buscó capitalizar el momento en términos políticos y diplomáticos. “La paz no es una opción, es una obligación moral de los líderes del mundo”, sostuvo el mandatario argentino, en un discurso breve pero enfático. Su presencia en Davos fue leída como una señal de alineamiento con la agenda internacional de Trump y un intento de posicionar a la Argentina en debates de alcance global.
El Consejo de la Paz se instala así como un nuevo actor en el tablero internacional, aunque su efectividad dependerá de la capacidad de coordinar intereses diversos y de sostener un compromiso real entre las partes enfrentadas. Mientras tanto, la imagen de Milei junto a Trump en Davos refuerza la sintonía política entre ambos líderes y abre un capítulo de expectativas sobre el rol que la Argentina podría jugar en escenarios de negociación internacional.
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