Tras la caída de árboles en Mendoza, especialistas advierten: “Los ejemplares en riesgo deben sacarse ya”

Tras la caída de árboles en Mendoza, especialistas advierten: “Los ejemplares en riesgo deben sacarse ya”

Mendoza

Especialistas explicaron cuáles son los principales factores que provocan la caída de árboles en la vía pública, detallaron qué controles deben realizar los municipios y recordaron que la ley permite actuar de inmediato ante ejemplares que representen un peligro.

En medio de los recientes episodios por la caída de árboles durante el viento Zonda en Mendoza, incluido el caso que terminó con la muerte de un joven, el presidente del Consejo de Defensa del Arbolado Público, Sergio Carrieri, analizó el estado del arbolado urbano y explicó qué factores influyen en estos hechos y qué responsabilidades fija la ley.

Carrieri explicó que muchos de los ejemplares que generan inconvenientes son álamos, una especie que fue incorporada hace años por su rápido crecimiento y la sombra que ofrece en poco tiempo. “Fueron traídos de Europa porque crecen rápido, pero no son adecuados para el arbolado urbano. Son árboles de vida corta que envejecen muy pronto”, señaló.

En ese sentido, advirtió que el aspecto puede resultar engañoso: “Uno los ve verdes, pero en realidad son árboles viejos. Y cuando envejecen, se caen”. Esta situación es frecuente en zonas tradicionales como La Alameda, donde la presencia histórica de álamos obliga a un seguimiento más riguroso. “Es un caso especial. No se pueden sacar todos, pero sí hay que hacer controles árbol por árbol”, remarcó.

El especialista hizo referencia a la Ley de Arbolado Público (Nº 7874), que regula las intervenciones sobre los forestales en la vía pública. Según detalló, cualquier tarea como poda, tala o erradicación requiere autorización previa de la autoridad de aplicación.

Sin embargo, aclaró que la normativa contempla situaciones de urgencia. “Cuando hay riesgo inminente de caída, ya sea por un árbol seco, enfermo o con deterioro estructural, las autoridades pueden actuar de inmediato. No hay excusas para demorar”, afirmó.

En esa línea, subrayó que un árbol seco representa un peligro concreto. “La madera se pudre desde la base y con un viento puede caer. También pasa con ejemplares que tienen partes verdes, pero el resto está seco”, indicó.

Carrieri también puso el foco en las condiciones en las que crecen los árboles en la ciudad. A diferencia de los cultivos forestales o frutales, el arbolado público se desarrolla en espacios limitados y muchas veces rodeados de cemento. “Las raíces necesitan respirar y absorber agua en toda su superficie, pero en la ciudad eso no ocurre. Muchas veces tienen agua en un solo punto y el resto está impermeabilizado”, explicó.

Esta situación provoca que las raíces crezcan de manera desigual, lo que reduce la estabilidad del árbol. “Buscan agua en pérdidas de cañerías y eso termina levantando veredas o debilitando su estructura”, agregó.

Pese a los episodios recientes, Carrieri aseguró que, en términos generales, el arbolado público de Mendoza no está en malas condiciones, aunque insistió en la necesidad de una gestión a largo plazo. “Estamos hablando de unos 600 mil árboles. Son seres vivos y hay que pensar cómo van a estar en 10 o 20 años, no solo si hoy se mantienen en pie”, explicó.

Por eso, consideró clave avanzar en la renovación progresiva de especies y en la eliminación preventiva de ejemplares comprometidos. “Si un árbol está inclinado, seco o enfermo, hay que sacarlo y reemplazarlo ya”, concluyó.

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