Se vende en redes sociales y comercios informales como un estimulante “natural”, pero especialistas advierten que puede contener fármacos no declarados y provocar graves efectos.
La “miel del amor” comenzó a ganar popularidad en redes sociales y puntos de venta informales. Se presenta en sobres pequeños y se promociona como un producto capaz de mejorar el rendimiento sexual en poco tiempo.
El toxicólogo Sergio Saracco explicó que este tipo de suplementos “circula en un mercado no regulado y muchas veces se ofrece como afrodisíaco o energizante, cuando en realidad no cumple esa función”.
De acuerdo con estudios y análisis, algunos de estos productos contienen Sildenafil y Tadalafil, fármacos utilizados para tratar la disfunción eréctil. El problema es que estos componentes no suelen estar informados de manera clara en el envase.
“Una persona puede estar consumiendo un medicamento sin saberlo”, señaló Saracco, y agregó que estos fármacos “tienen indicaciones precisas y deben ser utilizados bajo control médico”.
El especialista detalló que estas sustancias no tienen efecto afrodisíaco. “No generan deseo ni energía. Su acción es mecánica: actúan sobre el sistema vascular, favoreciendo la dilatación de los vasos sanguíneos”, explicó. Puede facilitar la erección, pero también provocar efectos secundarios.
Entre las reacciones más frecuentes se encuentran:
- Descenso de la presión arterial
- Mareos y desmayos
- Dolores de cabeza intensos
- Taquicardia
- Dolor en el pecho
- Alteraciones visuales
- Además, pueden presentarse cuadros más graves.
“Puede haber síncopes, eventos cardiovasculares como infartos o accidentes cerebrovasculares”, indicó el toxicólogo.
También advirtió sobre el riesgo de priapismo: “Es una erección prolongada y dolorosa que, si no se trata a tiempo, puede generar daño permanente”.
Saracco remarcó que medicamentos como el sildenafil o el tadalafil requieren evaluación médica previa. “Hay que analizar antecedentes, otras medicaciones y definir en qué condiciones se pueden usar”, explicó.
Además, desaconsejó su combinación con alcohol: “Ambos generan vasodilatación y aumentan el riesgo de efectos adversos”.
La “miel del amor” se consigue fácilmente en redes sociales, gimnasios o sex shops, sin controles ni garantías sobre su composición. “Esto debería venderse bajo supervisión farmacéutica y con receta. No puede ofrecerse como un producto libre”, afirmó.
Y concluyó: “El riesgo principal es que la persona no sabe qué está consumiendo y se expone a efectos que pueden ser graves”.