“No es bueno probar un poquito de todo”: las recomendaciones para evitar excesos en las comidas de fin de año

“No es bueno probar un poquito de todo”: las recomendaciones para evitar excesos en las comidas de fin de año

Salud

La nutricionista y diplomada en Salud Pública, Sandra Dottori, explicó por qué probar un poco de todo no es la mejor opción y compartió claves para disfrutar las fiestas sin excesos ni malestares.

En las celebraciones de Navidad y fin de año, la gran protagonista suele ser la comida. Mesas abundantes, brindis, reencuentros familiares y largas sobremesas hacen que, muchas veces, se coman y se beban de más.

La nutricionista y diplomada en salud pública, Sandra Dottori, explicó que el primer paso es entender que no se trata de comer “perfecto”. “Es una fiesta donde reunimos a  familiares que quizás vemos dos veces al año. Tenemos que prepararnos mentalmente para saber que no va a ser una alimentación perfecta como la que venimos teniendo a lo largo del año y tampoco nos va a condenar a pensar que nuestra alimentación es mala”. Además, señaló que la clave está en evitar tanto las restricciones extremas como las compulsiones.

Uno de los errores más frecuentes es pasar todo el día sin comer para “guardarse” para la cena. “No tener nada en nuestro estómago va a hacer que comamos más que nada por ansiedad y apetito”, explicó Dottori. Por eso, recomendó realizar una ingesta previa, preferentemente rica en proteínas, para llegar con mayor saciedad y poder elegir mejor.

En este sentido, remarcó la importancia de discernir y elegir. “No todo nos tiene que gustar. Hay comidas que son más aptas para la noche y otras que son más aptas para el mediodía”, indicó.

Otra estrategia es evitar comer “en cuotas”, picando de todo durante horas. Lo ideal es armar el plato una sola vez: la mitad con ensaladas o vegetales frescos y el resto con los platos típicos que más nos gusten: “Siempre digo, mientras más variedad, más cantidad. Si hay distintas variedades, uno quiere probar un poquito de todo y eso no es tan bueno”, advirtió.

Además, recomendó comer despacio, masticando bien, apoyando los cubiertos entre bocado y bocado e incorporando líquidos. “Lo ideal es que empecemos a comer despacio masticando entre 15 o 20 veces cada bocado para que la orden de saciedad llegue al hipotálamo. Hay que ser conscientes de eso. Empezar con vegetales que distienden el abdomen, comer alimentos duros, apelar a la masticación e incorporar líquidos para que esa saciedad vaya siendo encontrada”, explicó.

El consumo de alcohol también suele aumentar en estas fechas. La sugerencia es ponerse límites claros: cuánto se va a tomar durante la cena y cuánto en el brindis. Alternar con agua, soda o agua con limón ayuda a hidratarse y a reducir el impacto del alcohol, especialmente en días de altas temperaturas.

Dottori recordó que muchos platos tradicionales son pesados y están pensados para climas más fríos. “Replicamos el modelo de Estados Unidos donde las temperaturas son otras. La selección de alimentos es pesada en un ambiente donde hay una temperatura elevada. Si a eso le sumamos que hay exceso de alcohol, alimentos que vienen con mucha salsa, mayonesa, hace que la digestión no esté bien”, señaló.

En cuanto a  la mesa dulce, la recomendación es no quedarse “picoteando”. Lo ideal es servirse en un plato pequeño lo que más gusta y luego alejarse de la mesa. “Servirse en un platito en una servilletita lo que más gusta y alejarse”, resumió.

“Disfrutemos, seamos flexibles, no pasa nada si comemos un poquito de más teniendo ciertos recaudos”, concluyó la nutricionista.

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