La iniciativa obtuvo media sanción por unanimidad en Diputados y establece multas de hasta $6 millones, arresto y trabajos comunitarios. Además, quienes arrojen residuos deberán hacerse cargo del costo de retirarlos. Lo recaudado por las sanciones será destinado a los bomberos voluntarios.
La Cámara de Diputados de Mendoza dio media sanción por unanimidad a un proyecto que endurece las sanciones para quienes arrojen basura o desechos en espacios públicos y sectores que forman parte del sistema hídrico provincial. La iniciativa contempla fuertes multas económicas, días de arresto y trabajos comunitarios, además de la obligación de hacerse cargo de los gastos ocasionados por la limpieza.
El proyecto reúne distintas iniciativas que fueron trabajadas en la Legislatura y que también contaron con el impulso de la Municipalidad de Mendoza. El intendente Ulpiano Suárez destacó el acompañamiento de todos los bloques y remarcó la importancia de avanzar con una norma que permita sancionar estas conductas.
“Lo que busca es endurecer las sanciones para esas personas que arrojan residuos en los espacios públicos, haciendo hincapié en arrojar residuos en canales, cauces y que afectan el sistema hídrico de Mendoza”, explicó Suárez.
El régimen aprobado alcanza a quienes arrojen o depositen basura y otros desechos en calles, plazas, parques, acequias, canales, colectores, acueductos y cauces aluvionales.
Las sanciones incluyen multas económicas, arresto y trabajos comunitarios, entre otras medidas. Pero uno de los puntos centrales es que la persona responsable de la infracción también deberá afrontar el costo que genere la limpieza del lugar.
De esta manera, quien arroje residuos de manera ilegal deberá pagar las tareas necesarias para retirarlos, además del acarreo y traslado de los materiales. El objetivo es que el responsable no solo reciba una sanción, sino que también se haga cargo del daño provocado.
El proyecto establece además que las penas se duplicarán cuando estas conductas ocurran durante una emergencia hidrometeorológica o un estado de catástrofe.
La norma también contempla a las empresas y otras personas jurídicas. Cuando un empleado o dependiente cometa la infracción en nombre, interés o beneficio directo de una empresa, las multas podrán llegar hasta los $6 millones.
Uno de los principales argumentos para endurecer las sanciones está relacionado con las consecuencias que puede generar la acumulación de residuos en los sistemas de desagüe.
Sergio Quinsano, jefe de Bomberos Voluntarios de Ciudad de Mendoza, explicó que la basura puede obstruir rejillas y desagües e impedir que el agua siga su curso habitual.
Según explicó, estas obstrucciones pueden provocar inundaciones en viviendas y generar otros riesgos, especialmente cuando el agua entra en contacto con instalaciones eléctricas.
“En la medida de lo posible todo el mundo tiene que empezar a entender que no debe arrojar basura a los cauces”, sostuvo Quinsano.
Otro de los puntos incorporados al proyecto establece qué destino tendrán los fondos obtenidos a través de determinadas sanciones. El dinero recaudado será destinado al equipamiento y financiamiento de las asociaciones de bomberos voluntarios de Mendoza que cuenten con certificado de operatividad.
La medida no alcanza solamente a las multas por arrojar residuos. También incluye lo recaudado por sanciones relacionadas con el uso y venta de pirotecnia y por conductas que puedan generar incendios o humo.
Quinsano explicó que estos recursos permitirían renovar equipos que ya cumplieron su vida útil y sumar elementos necesarios frente a las nuevas características de las emergencias. “Va a permitir que los cuarteles de bomberos podamos incrementar nuestra capacidad operativa con equipos nuevos y actualizando los equipos que ya tenemos que se están venciendo”, señaló.
Entre las necesidades más urgentes mencionó los elementos de protección personal que utilizan los bomberos durante los incendios y otras intervenciones. Chaquetones, pantalones y otros equipos sufren un importante desgaste por las altas temperaturas y el trabajo en cada emergencia.
“Siempre priorizamos el personal, pero cada vez las emergencias van cambiando, entonces necesitamos ir incorporando equipos que hace un tiempo no se usaban y hoy son fundamentales para esa tarea”, explicó.
Quinsano señaló que las condiciones pueden cambiar rápidamente y que los equipos deben estar preparados para responder tanto ante lluvias como frente a episodios de calor, nieve u otras situaciones.