El paro de prestadores, que reclaman demoras en los pagos deja sin terapias, transporte y acompañamiento a personas con discapacidad.
Prestadores de servicios para personas con discapacidad llevan adelante un paro en distintas provincias del país, en medio de reclamos por demoras en los pagos y dificultades para sostener las prestaciones. La medida afecta servicios esenciales como terapias, transporte y acompañamiento.
En ese contexto, familias advierten sobre el impacto directo que tiene la interrupción de estos servicios. Es el caso de Valentina y su madre, Lorena González, quien describió cómo la falta de atención repercute en la rutina y el desarrollo de su hija.
“Mi hija hoy no podría caminar si no hubiera tenido todas las terapias”, afirmó. Y agregó: “No se lavaría los dientes ni trataría de tomar agua si no hubiera tenido una terapeuta ocupacional”.
La organización diaria de Valentina depende de un esquema que incluye transporte, rehabilitación, acompañamiento terapéutico y asistencia a una escuela de educación especial. Sin embargo, ese circuito se interrumpe cuando hay paro. “Los días que hay paro, yo tengo que dejar de salir a trabajar”, explicó Lorena. “Pasa esto que se pega, llora, no entiende por qué no está yendo a sus terapias, no entiende por qué no pasa su transporte. Y es muy difícil poder explicárselo”.
Además del impacto emocional, la falta de prestaciones también genera complicaciones logísticas, especialmente en zonas alejadas. “Vivo en una zona semirural, por ende yo tengo que dejar de salir a trabajar”, señaló.
La madre también hizo referencia a las exigencias administrativas que deben cumplir cada año para acceder a los servicios: “Toda esta documentación es la que tenemos que presentar todos los años para que Valentina tenga sus terapias, pueda ir al colegio, tenga su transporte, su cuidadora, su terapeuta ocupacional. Siempre falta un papel”.
En ese sentido, remarcó el desgaste que implica sostener esos trámites: “Todo conlleva a ir, llevarlo, presentar. Siempre falta un sellito, días, estrés, salud mental nuestra”.
Sobre las consecuencias de interrumpir la rutina, Lorena fue clara: “Romper con su rutina causa lo que pasó. Esto es la discapacidad, convivir con discapacidad, tener que sacar de la galera soluciones”.
También planteó un reclamo hacia el Estado: “Yo me ocupo de mi hija, pero también necesito que ustedes hagan su parte, que las leyes que ya están legisladas y que están aprobadas se ejecuten y no perder derechos que ya están adquiridos”.
“¿Por qué yo tengo que llevar a mi hija a una marcha en donde ella tiene que poder desarrollar el habla y decir que necesita un derecho cuando ya los derechos están pactados?”, cuestionó.
“No podemos esconder a nuestras personas con discapacidad”, concluyó.