El tortugo Jorge llegó a Guanabara y finalizó el seguimiento tras recorrer más de 4.000 kilómetros

El tortugo Jorge llegó a Guanabara y finalizó el seguimiento tras recorrer más de 4.000 kilómetros

Mendoza

Tras 109 días de monitoreo, el tortugo Jorge completó su travesía desde Mendoza hasta la bahía de Guanabara. Su viaje aportó datos científicos inéditos sobre el comportamiento de la tortuga verde macho en mar abierto.

Tras más de tres meses de viaje y 109 días de monitoreo satelital, el tortugo Jorge —una tortuga verde macho que estuvo más de 40 años en cautiverio— concluyó su seguimiento luego de que su dispositivo dejara de emitir señal en la costa de Brasil. La última transmisión fue registrada el 29 de julio a las 00:58 horas, cuando ingresó a la bahía de Guanabara, un destino típico en la ruta migratoria de su especie.

El corte de señal, explicaron desde la Ciudad de Mendoza, es un desenlace esperado en este tipo de experiencias. Las causas más frecuentes suelen ser el agotamiento de la batería, el deterioro de los sensores o la acumulación de organismos marinos sobre el equipo. Los especialistas remarcaron que esto no representa ningún riesgo ni señal negativa sobre la salud del animal.

Desde su liberación el 11 de abril de 2025, Jorge fue monitoreado con un dispositivo satelital que permitió seguir paso a paso su trayectoria en mar abierto. En total, recorrió entre 3.500 y 4.000 kilómetros, avanzando con rapidez hacia el noreste del continente. Llegó a la costa de Brasil en apenas 18 días, lo que confirmó su buena salud, orientación y readaptación al entorno natural.

La experiencia, impulsada por el municipio junto a científicos del CONICET y especialistas en conservación marina, aportó información inédita sobre el comportamiento de los machos de tortuga verde. A diferencia de las hembras, que regresan a la costa para anidar, los machos suelen permanecer en el océano, por lo que se conocen pocos detalles sobre sus hábitos migratorios.

 

 

La doctora Mariela Dassis, bióloga del equipo que lideró el proyecto, destacó: “Jorge logró orientarse correctamente, migrar hacia aguas cálidas y mostrar patrones típicos de su especie. Su seguimiento fue un éxito absoluto, tanto desde el punto de vista científico como en términos de conservación”.

El proceso comenzó casi tres años antes, con una intensa rehabilitación clínica, entrenamiento y simulaciones de vida silvestre. Participaron veterinarios, biólogos, ONGs e instituciones científicas, junto con el apoyo de la Ciudad de Mendoza, que financió la adquisición del equipo de rastreo satelital.

 

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