El nuevo cuadro tarifario impacta tanto en el transporte urbano como en los servicios de media y larga distancia, con valores que modifican la rutina de miles de usuarios en toda la provincia.
El transporte público en Mendoza atraviesa desde este lunes un incremento del 20% en el precio del boleto, una medida que afecta directamente a quienes utilizan diariamente el sistema de colectivos y el Metrotranvía. La actualización de tarifas, dispuesta por el Gobierno provincial, busca acompañar el aumento de costos operativos y garantizar la continuidad del servicio, aunque genera preocupación en los sectores más dependientes de la movilidad urbana.
En el área metropolitana, el boleto urbano pasó a costar $1.680, mientras que se mantienen los descuentos progresivos según la cantidad de viajes mensuales.
Así, los viajes: entre 21 y 40 el valor baja a $1.008
entre los 41 y 80 se reduce a $840
a partir del viaje 81 queda en $1.344.
Además, se sostienen las tarifas diferenciales: estudiantes primarios abonan $672, secundarios y universitarios $840, y jubilados también $840. Los mayores de 70 años, personas con discapacidad, docentes, celadores y bomberos voluntarios continúan viajando gratis.
El impacto no se limita al Gran Mendoza. En los recorridos de media distancia, los nuevos valores marcan diferencias significativas:
- de Mendoza a Lavalle cuesta $4.680
- a San Martín $5.520
- a Rivadavia $7.560
- a La Paz $15.600.
En el Valle de Uco, los pasajes a Tunuyán y San Carlos se ubican en $15.600 y $17.640 respectivamente, mientras que a Tupungato el costo es de $14.280.
En cuanto a la larga distancia, los aumentos son aún más notorios.
- a Uspallata quedó en $19.440
- a San Rafael en $26.040
- a General Alvear en $35.760.
El destino más caro es Malargüe, donde el boleto común cuesta $48.480, el servicio cama $60.480 y la suite $70.400. Para quienes viajan a Las Leñas, el valor asciende a $72.720, reflejando el peso del ajuste en los trayectos más extensos.
La medida se enmarca en un contexto de presión inflacionaria y de reclamos de las empresas por mayores costos de mantenimiento, combustible y salarios. Desde el Ejecutivo provincial remarcan que el esquema de descuentos y gratuidades busca amortiguar el impacto en los sectores más vulnerables, aunque la suba representa un desafío para el bolsillo de los usuarios.
Qué opinan los mendocinos de los aumentos
El 20% de incremento en el boleto urbano generó reacciones diversas entre los pasajeros. Una joven estudiante comentó: “Cada vez se hace más complicado llegar a fin de mes y ahora también tenemos que ajustar en el transporte”. Otro usuario habitual señaló: “La tarjeta te hace un descuento después de los 40 pasajes, pero tenés que estar muy pendiente de lo que marca la máquina”, reflejando la desconfianza sobre el sistema de beneficios.
En los recorridos de media y larga distancia, el malestar se profundiza. Un trabajador de Lavalle calculó: “Estoy destinando casi 100.000 pesos por mes a la SUBE para poder ir a trabajar”. Mientras tanto, otro pasajero que viaja a San Martín expresó resignado: “Estamos acostumbrados a los aumentos, pero se nota en el bolsillo”. La sensación general es que el ajuste golpea fuerte y obliga a reorganizar gastos cotidianos.