Guillermo Arana, integrante del grupo Phoenix, regresó tras participar de las tareas de búsqueda luego de los terremotos que sacudieron a Venezuela.
Guillermo Arana, integrante del grupo de rescate Phoenix, regresó a la Mendoza luego de participar en las tareas de búsqueda y rescate tras los terremotos que afectaron a Venezuela.
“Pudimos completar el objetivo que llevábamos, pero no como esperábamos, porque teníamos la esperanza de encontrar a más personas con vida. Ha sido algo nefasto por la cantidad de personas fallecidas“, expresó.
Arana sostuvo que el desastre superó todas las previsiones y estimó que el número de víctimas continuará creciendo. “Rompió todos los números que podía pensar. Hoy te digo que van a llegar a 20.000 personas muertas“, afirmó.
Uno de los operativos más complejos en los que participó fue en el edificio Miramar, donde los equipos trabajaron para intentar localizar a Lucas. Según relató, durante varios días mantuvieron la esperanza de encontrarlo con vida. “Pensábamos que iba a estar vivo, pero lo encontramos fallecido, abrazado a sus abuelos“, contó.
Para llegar hasta el lugar donde estaba el joven fue necesario desmontar un edificio de nueve pisos con la intervención de un equipo INSARAG nivel 3 y maquinaria pesada. Durante esas tareas también lograron rescatar a algunas personas que permanecían con vida diez días después de los terremotos.
El rescatista explicó que la misión contó con el apoyo de 15 médicos venezolanos radicados en Argentina, integrantes de la Asociación de Médicos Venezolanos en la Argentina. Además, destacó la colaboración de la presidenta de la entidad, Indira Acosta, y de la colectividad venezolana en Mendoza, que asistió al grupo con alimentos durante toda la misión.
Arana describió un panorama crítico en la zona afectada. “No existe agua potable, no hay cloacas y no tenés medios de sanidad para contener una epidemia. Hoy se está generando sarna, incluso entre los mismos rescatistas“, señaló.
También advirtió que todavía quedan numerosos cuerpos atrapados entre los escombros y que la maquinaria disponible resulta insuficiente para avanzar con la recuperación.“El olor de los cuerpos es abrumador. Quedan muchísimos cadáveres dentro de los edificios y las máquinas no alcanzan para remover todos los escombros”, indicó.
Sobre el trabajo realizado durante la emergencia, explicó que las jornadas eran prácticamente ininterrumpidas. “Trabajábamos 24 horas, descansábamos dos horas y volvíamos otras 24 horas. Estábamos superados en todo. Creo que cualquier país del mundo se sentiría igual ante una tragedia de esta magnitud”, sostuvo.
Arana también reflexionó sobre el comportamiento de algunos equipos que participaron del operativo internacional. Si bien destacó el compromiso de numerosos rescatistas, cuestionó a quienes, según dijo, solo permanecieron en la zona mientras existían posibilidades de encontrar sobrevivientes.
“Hay rescatistas que van como si fuera un turismo de catástrofe. Buscan sacar a alguien con vida, salir en una foto e irse. Cuando pasan los primeros días y las posibilidades disminuyen, muchos dejan de asistir“, afirmó.
Finalmente, adelantó que dentro de 27 días volverá a Venezuela con un nuevo contingente integrado por rescatistas mineros especializados en recuperación de cuerpos, además de diez psicólogos y cinco médicos para reforzar la asistencia en la zona afectada.