El Presidente habló de un “año calendario de la reforma” y anticipó diez paquetes mensuales de proyectos; minería, energía y vitivinicultura, bajo la lupa en la provincia.
El presidente Javier Milei encabezó un extenso discurso ante el Congreso de la Nación Argentina, donde confirmó que 2026 será el “año de las reformas” y adelantó el envío de 90 paquetes de reformas estructurales al Parlamento en el transcurso de nueve meses. El mensaje, que se extendió por una hora y cuarenta minutos, estuvo atravesado por fuertes cruces verbales con sectores de la oposición, especialmente con la bancada kirchnerista. Sin anuncios puntuales en lo inmediato, el eje estuvo puesto en un ambicioso plan de transformación institucional, económica y tributaria.
“Todos los meses presentaremos un paquete de proyectos vinculados a las verticales de cambio que hemos explicado hoy”, afirmó el mandatario, quien rechazó que la iniciativa implique una concentración de poder y negó que se trate de un “vamos por todo”.
Según lo expuesto, cada ministerio elaboró diez iniciativas de reforma, lo que totaliza 90 proyectos legislativos que buscarán “rediseñar la arquitectura institucional de la nueva Argentina”.
Entre los puntos que analistas económicos consideran centrales aparecen:
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Una reforma tributaria integral, largamente reclamada por el sector privado.
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Profundización del proceso de desregulación del Estado.
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Nuevas reformas económicas orientadas a consolidar el rumbo fiscal y monetario.
El éxito del paquete legislativo dependerá de tres variables clave: el crecimiento económico, la capacidad del oficialismo para sostener acuerdos en el Congreso y la tolerancia social al ajuste. En ese esquema, la estabilidad macro y la recuperación de la microeconomía serán determinantes.
Reforma tributaria y coparticipación: luces y sombras
Uno de los ejes más sensibles es la reforma tributaria. La reducción de impuestos a empresas podría incentivar inversiones y dinamizar la economía, pero también implicaría un riesgo inmediato para las provincias si se reduce la masa coparticipable.
Para la gestión de Alfredo Cornejo, que participó del acto en el Congreso, el desafío sería sostener el equilibrio fiscal en un contexto de posible caída de transferencias nacionales. Si el crecimiento no acompaña el ritmo de las reformas, la presión sobre las cuentas provinciales podría intensificarse, especialmente en la segunda mitad del mandato.
Apertura económica y desregulación: qué puede pasar en Mendoza
En Mendoza, el anuncio genera expectativas y también interrogantes. La combinación de apertura económica y desregulación podría abrir oportunidades en sectores estratégicos como la minería y la energía.
Con un escenario internacional atravesado por tensiones en Medio Oriente y eventuales subas en el precio del petróleo, la provincia podría verse beneficiada en términos de balanza energética. Sin embargo, también enfrentaría mayores costos internos en combustibles.
En el plano minero, el eventual impulso a la minería de gran escala y la llegada de capitales extranjeros aparece como una posibilidad concreta si se consolida el marco reformista. Proyectos en carpeta, como el desarrollo de San Jorge y otras iniciativas en el norte provincial, podrían activarse ante un escenario de mayor previsibilidad regulatoria.
Otro sector estratégico bajo análisis es la vitivinicultura, emblema de la economía mendocina. Con un consumo interno en baja y mercados externos competitivos, la industria necesita estabilidad cambiaria para recuperar terreno.
Una reducción de impuestos internos podría aliviar a las bodegas y mejorar márgenes. Sin embargo, la apertura comercial también implicaría mayor competencia, especialmente frente a países como Chile.
En paralelo, los posibles acuerdos comerciales con Estados Unidos y el avance del tratado entre el Mercosur y la Unión Europea podrían abrir nuevos mercados, siempre que se mantenga un tipo de cambio competitivo.