Decenas de feriantes ofrecen ropa, calzado, verduras y artículos para el hogar a precios accesibles. Para muchas familias, el espacio se convirtió en una alternativa para generar ingresos y encontrar productos económicos.
Cada sábado, la entrada del barrio Infanta, en Las Heras, se transforma en un gran espacio de ventas donde decenas de feriantes ofrecen desde ropa y calzado hasta artículos para el hogar, accesorios, verduras y objetos usados.
La feria funciona sobre calle Boulogne Sur Mer y reúne a vecinos que encuentran allí una alternativa para vender productos que ya no utilizan, comercializar mercadería adquirida para reventa o sumar un ingreso extra para sus familias.
Algunos exponen sus productos sobre mesas, mientras que otros utilizan manteles colocados directamente sobre el suelo. La oferta es amplia y va desde prendas de vestir y calzado hasta sanitarios, verduras y diversos artículos de uso cotidiano.
Una de las feriantes contó que participa desde hace unos 15 años y que la actividad representa su principal fuente de ingresos.”Vivimos de esto, para nosotros es un trabajo“, explicó.
En su puesto ofrece accesorios para motos y prendas provenientes de fardos de ropa americana y europea. “Son fardos que vienen desde Chile, lo traemos y seleccionamos. Vienen fardos de ropa deportiva, ropa americana y ropa europea. Tenemos lo que es bucitos todo 2 x 15.000″, relató.
Entre los vendedores también hay quienes comercializan elementos usados para el hogar. Un hombre relató que lleva cuatro sábados participando de la feria. “Tenemos cositas usadas para la familia. Los inodoros lo tenemos a 75.000 pesos y los bidets 40.000 pesos. La gente busca cosas económicas para sus casas”, comentó.
La modalidad para participar es simple: pagan $2.000 el puesto y se pueden ubicar donde prefieran y haya lugar.
La feria también es una oportunidad para los más jóvenes. Dos estudiantes que venden ropa que ya no utilizan señalaron que la actividad les permite obtener dinero extra. “Es bueno porque tenemos un trabajito así y ganamos dinero extra. Vendemos ropa que ya no utilizábamos”, expresó una de ellas.
Otro de los casos es el de una familia que comenzó a participar hace casi ocho meses con el objetivo de reunir dinero para el viaje de egresados de su hijo. “Hemos hecho este emprendimiento para ver si podemos pagar el viaje de egresados de nuestro único hijo”, contó Gabriela.
La mujer destacó además el ambiente que se vive cada fin de semana en el predio. “Gracias a Dios y a la gente, es un clima muy familiar el que se vive acá. Somos todos los feriantes muy unidos“, aseguró.
Quienes concurren desde hace varios años afirman que la feria continúa siendo una alternativa para afrontar gastos cotidianos. Una feriante que participa desde hace tres años explicó que vende ropa usada, calzado y otras prendas que obtiene tanto de su familia como de compras destinadas a la reventa. “La gente busca ropa de abrigo, de niño y de trabajo. Yo los jogging los vendo en 1.500 y los jean en 2.000 o 3.000”, señaló.
“A veces no alcanza, no llegamos al mes, pero también lo hacemos porque venimos en familia y conseguimos cosas accesibles”, concluyó.