La pandemia sigue paralizando la actividad económica y para miles de familias esto se ha transformado en una pesadilla.
Seguimos conociendo la cruda realidad de los que no pueden trabajar en esta cuarentena.
La pandemia sigue paralizando la actividad económica y para miles de familias esto se ha transformado en una pesadilla.
Hoy mostráremos algunas actividades que no están incluidas en las excepciones y que viven al día.
El aislamiento social preventivo obligatorio que decretó el Gobierno a partir del 20 de marzo ya hizo efecto en la actividad económica y productiva de argentina.
La parálisis afecta a la construcción, autos, textiles, turismo, transporte. Los economistas estiman una caída del 0,5% del PBI por cada semana de cuarentena.
Entre los sectores que están “perdiendo” en esta cuarentena podemos mencionar, a los dueños de salones de fiesta y peloteros, actividad de la que viven miles de familias mendocinas.
Raquel Pandolfi, junto a 80 empresarios de la provincia, le están solicitando al gobierno entre otros puntos la suspensión temporal de pagos en los establecimientos como luz, agua, teléfono y alquiler, impuestos municipales y de Sadaic y Addicapif. Todo esto por lo meses que duren los establecimientos vacíos.
Sergio es albañil, plomero y hace trabajos varios en domicilios y obras públicas y privadas, sin embargo su actividad también está frenada como miles del rubro de la construcción en Argentina.
Los peluqueros, manicuras y quienes trabajan en estética también se quieren hacer oír. Aseguran que son los que trabajan al día y que sus elementos están quietos hace ya casi un mes.
Quienes están en alerta también son los transportistas escolares. Trabajaron solo dos semanas en marzo y estacionaron sus traffic sin poder volver a encenderlas. Más de 3500 familias viven de esto.