Más de 90 víctimas fatales en lo que va de 2025 colocan a esta vía entre las más peligrosas de Mendoza. Comerciantes y transportistas exigen mejoras urgentes.
La Ruta Nacional 7, principal vía de acceso a la zona de alta montaña y paso obligado para quienes visitan destinos como Potrerillos o Chile, se ha convertido en foco de preocupación para turistas, transportistas y autoridades.
En lo que va del año, ya se registraron más de 90 víctimas fatales en incidentes viales en la provincia, muchos de ellos vinculados a esta arteria clave que conecta Argentina con Chile a través del Paso Cristo Redentor.
A diario, mendocinos y visitantes transitan por esta ruta en vehículos particulares, transporte público o micros turísticos. Las principales quejas radican en señalización deficiente, carpeta asfáltica en mal estado, curvas cerradas, desprendimientos rocosos y un tránsito pesado que complica la conducción.
Las curvas pronunciadas y la doble línea amarilla que no siempre se respeta generan escenarios de alta peligrosidad. Allí se concentran gran parte de los reclamos que desde hace años hacen comerciantes y transportistas, quienes piden una solución estructural: sumar carriles exclusivos para carga pesada y mejorar el diseño vial.
Las estadísticas respaldan la preocupación. En marzo de este año, un choque frontal entre un camión y un automóvil dejó un niño en estado crítico, y el 22 de mayo, en el ingreso a Potrerillos, una camioneta perdió el control y chocó contra un muro de piedra. La zona de Villa Cabecera, El Salto y Las Vegas, clave para el turismo, tampoco escapa a este panorama.
Las condiciones climáticas extremas, como lluvias intensas o el deshielo, también agravan la situación, provocando desprendimientos de rocas y aumentando el riesgo de siniestros. A esto se suman los hábitos de conducción imprudente y la falta de mantenimiento constante.
Desde el sector turístico señalan que la Ruta 7 es mucho más que una vía de conexión: es el acceso estratégico a uno de los principales atractivos naturales de la provincia. Por eso, sostienen que mejorar su infraestructura es vital no solo para garantizar la seguridad de los visitantes, sino también para proteger el desarrollo de la actividad turística que tanto aporta a la economía local.