Verificación automotor en Mendoza: largas filas, quejas de los vecinos y reclamos por una mejor ubicación
Ubicada en una zona céntrica y de alta circulación, la planta de verificación automotor de Dorrego genera largas esperas, molestias vecinales y reclamos por una reubicación que permita agilizar los trámites y mejorar la atención al público.
La planta de verificación automotor ubicada en Dorrego, Guaymallén, se ha convertido en un punto de congestión diaria para cientos de usuarios que deben realizar trámites obligatorios como la verificación física de vehículos, grabado de cristales y control de número de motor y chasis.
El lugar, situado en una zona de alta circulación entre Pedro Vargas y Barraquero, genera complicaciones tanto para quienes transitan como para los vecinos que viven en el área.
Desde temprano, incluso antes de las 7 de la mañana, se forman filas que superan las dos cuadras. La planta realiza la verificación física exigida para transferencias, ventas y registros de vehículos nuevos. También interviene en casos específicos como autos secuestrados por la policía, aunque estos son menos frecuentes.
Reclamos de usuarios y vecinos
Hugo Méndez, tesorero de la Cámara de Mandatarios, explicó que el servicio en sí no es malo, pero el problema radica en la ubicación: “Estamos prácticamente en el centro de Mendoza. Hay gente que puede estar toda la mañana haciendo cola. Necesitan un predio cómodo, como el que había antes en calle Independencia de Godoy Cruz”.
Además, Méndez señaló que los transportes de carga deben viajar hasta Junín para realizar la verificación, lo que implica más de 50 kilómetros de traslado. “Queremos colaborar con el sistema, pero también brindar el mejor servicio al usuario”, remarcó.
Los vecinos también manifestaron su malestar. Desde temprano hasta pasadas las 14 horas, tienen vehículos estacionados frente a sus casas, lo que complica la circulación y la vida cotidiana. Aunque aún no se ha elevado un pedido formal, Méndez considera que deberían intervenir el Ministerio de Justicia y Guaymallén para buscar una solución.
Durante la cobertura, el equipo periodístico intentó dialogar con personas en la fila, pero muchos se mostraron reacios a hablar, visiblemente molestos por la espera. “No quieren saber nada, quieren que los atiendan”, comentó el cronista Eduardo Cangialossi.
La situación pone en evidencia la necesidad de revisar la ubicación de la planta y mejorar las condiciones de atención. “No es un lugar para que la gente esté haciendo fila. Tampoco está bueno esperar tanto tiempo para hacer un trámite”, concluyó la cobertura.