La Provincia definió una nueva ubicación para las máquinas de pago en los colectivos del Gran Mendoza, con el objetivo de ordenar el ingreso de pasajeros y mejorar el control del pasaje.
El Gobierno de Mendoza oficializó un cambio en el sistema de transporte público que impactará en la forma de subir al colectivo. A través de una resolución publicada en el Boletín Oficial, se estableció un criterio único para la ubicación de las máquinas validadoras de pasajes en todas las unidades del Gran Mendoza.
La Resolución 346 de la Subsecretaría de Transporte dispone que las validadoras deberán ubicarse en la parte delantera del micro, junto a la puerta de ascenso y a la vista del conductor. El objetivo es claro: agilizar la subida de pasajeros, evitar confusiones y mejorar el control del pago.
En la práctica, esto permitirá que todas las personas validen su pasaje apenas suben, sin tener que desplazarse dentro del colectivo buscando dónde pagar. Además, el chofer podrá ver de forma directa si el boleto fue registrado correctamente o si hay inconvenientes.
Entre los conductores, la medida genera opiniones mayormente positivas. “Es mucho más fácil controlar cuando la máquina está adelante. Antes, al estar atrás, no podíamos ver si alguien pagaba o no”, explicó uno de ellos. Otro coincidió: “Al tenerla cerca, tenemos mejor visión de quién marca el pasaje”.
Sin embargo, no todos piensan igual. Algunos señalan que el sistema anterior permitía que los pasajeros avanzaran y se acomodaran más rápido dentro del micro. “Para mí es mejor atrás, porque la gente va pasando y se distribuye”, comentó una chofer.
Entre los usuarios también hay miradas divididas. Varios destacan que la nueva ubicación puede hacer más ágil el ingreso. “El chofer ve si pagaste y eso hace que todo sea más rápido”, opinó un pasajero. En la misma línea, otro agregó que facilita el flujo y evita demoras al subir.
Pero también aparecen preocupaciones. Algunos advierten que podría generarse acumulación en la parte delantera, especialmente en horas pico. “Se junta mucha gente adelante y puede ser riesgoso”, señaló una usuaria. Otros sugieren que una ubicación intermedia podría ser más cómoda para todos.
La medida también fija plazos concretos: las empresas de transporte tendrán 40 días para adaptar las unidades. En caso de no cumplir, se aplicarán sanciones según la normativa vigente.