Cientos de viajeros quedaron varados durante la noche en Alta Montaña. Denuncian falta de personal en migraciones, desorden en las filas y escasos servicios mientras esperan ingresar a Argentina.
La reapertura del paso internacional Cristo Redentor, luego de varios días cerrado por tormentas en Alta Montaña, derivó en extensas demoras y largas filas de vehículos para regresar a Mendoza.
Durante la madrugada y la mañana se registraron esperas de hasta 12 horas en el complejo aduanero de Horcones.
Decenas de familias permanecieron toda la noche dentro de sus autos, prácticamente sin avanzar.
Liana Molina, una mendocina que intentaba volver al país, contó que llegaron cerca de las 20 horas del día anterior y que al amanecer todavía no habían podido cruzar.
“Nunca nos acostamos”, relató. “Llegamos a las 20 y todavía no logramos pasar Horcones”.
Según explicó, durante la madrugada hubo presencia de Gendarmería, pero el personal se retiró alrededor de las 6 horas. Desde ese momento, asegura que la circulación quedó desorganizada.
“Nos dijeron que se iban porque llevaban 12 horas trabajando y estaban cansados. Después de eso nadie más vino a ordenar el tránsito”, señaló Molina.
La falta de control generó confusión en los accesos y vehículos que se incorporaban a distintas filas, lo que aumentó la congestión.
Uno de los principales problemas se produce en el sector chileno, donde habría pocos puestos de atención funcionando.
“Del lado de migraciones chilenas hay sólo dos personas trabajando. En Argentina hay más cabinas, pero el cuello de botella se arma allá”, explicó.
La situación se vuelve más compleja por las condiciones de la espera. Los locales gastronómicos y kioscos permanecían cerrados y los viajeros no tenían dónde abastecerse.
“Los kioscos estaban cerrados, no pudimos cargar agua caliente ni los celulares. Estamos pasando las horas dentro del auto”, contó.
Como único punto a favor, destacó la instalación de sanitarios provisorios. “Pusieron baños públicos que, dentro de todo, están limpios”, dijo.
El cansancio comenzó a notarse entre los presentes. Incluso una ambulancia debió asistir a una persona que se descompensó durante la mañana.
La reapertura coincidió con la reprogramación de viajes suspendidos durante el cierre del paso, lo que concentró a turistas, trabajadores y contingentes el mismo día.
En el caso de Molina, su regreso también se vio alterado. “Yo tenía pasaje para el sábado, la empresa lo canceló y me lo pasaron para hoy. Tenía que presentarme a trabajar y no creo que llegue”, concluyó.