Un informe del INDEC revela una fuerte desigualdad en el acceso a servicios esenciales. Menos de la mitad de los argentinos cuenta con las tres prestaciones básicas y crece la preocupación por el costo de la salud.
Un reciente informe de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC encendió las alarmas: apenas el 47% de los argentinos tiene acceso a gas, agua corriente y cloacas de manera simultánea. Los datos corresponden al segundo semestre de 2025 y reflejan un deterioro respecto a mediciones anteriores. El relevamiento abarca a más de 30 millones de personas en los principales centros urbanos del país.
El dato más significativo es que más de la mitad de la población carece de al menos uno de estos servicios básicos, lo que expone una problemática estructural en materia de infraestructura y acceso.
Gas, agua y cloacas: los números que preocupan
El informe detalla el acceso individual a cada servicio:
- Red de gas natural: alcanza al 60% de la población
- Agua corriente: llega al 89,7%
- Cloacas: cubre al 69%
Sin embargo, al analizar el acceso conjunto, el panorama cambia drásticamente: solo 4 de cada 10 argentinos cuentan con los tres servicios básicos, consolidando la idea de que hoy acceder a condiciones básicas de vida se volvió un privilegio.
En la primera mitad del 2025 había 24,48 millones de argentinos que no accedían a el gas, el agua o la cloaca. En el segundo semestre, la cifra ascendió a 25,22 millones de personas. Es decir que en sólo seis meses se sumaron 743.725 personas a esa condición.

Acceso a la salud: obra social y prepaga en retroceso
El informe también pone el foco en otro aspecto clave: el acceso a la cobertura de salud en Argentina.
Según los datos oficiales:
- Solo el 52% de la población tiene obra social o prepaga
- Un 28% combina cobertura privada con sistema público
- El 20% depende exclusivamente del sistema público de salud
Este escenario refleja una creciente dificultad para sostener servicios privados, en un contexto de aumento de costos que corren a la par de la inflación y pérdida de poder adquisitivo con sueldos que no suben al mismo tiempo.
Los datos del INDEC refuerzan una tendencia que ya se percibe en la vida cotidiana: los servicios básicos y la cobertura médica comienzan a percibirse como un lujo para una parte importante de la población.
En la calle, muchos argentinos coinciden con el diagnóstico. La falta de servicios o la dificultad para pagarlos se traduce en complicaciones diarias y obliga a reorganizar gastos.
En ese contexto, cada vez más personas reconocen que tener todos los servicios básicos en el hogar o contar con cobertura médica privada se convirtió en un privilegio, especialmente frente a ingresos que no logran acompañar la inflación.