“Se utilizan en casos extremos”: cómo son y cómo funcionan las nuevas armas taser

“Se utilizan en casos extremos”: cómo son y cómo funcionan las nuevas armas taser

Mendoza

Las nuevas armas fueron incorporadas al cuerpo de preventores y ya están en uso. Emiten descargas eléctricas que inmovilizan de forma momentánea y su aplicación está sujeta a capacitación y protocolos específicos.

La Ciudad de Mendoza incorporó esta semana 15 pistolas Taser al cuerpo de preventores en una medida que apunta a reforzar las herramientas de control ante situaciones de violencia.

Se trata de dispositivos que transmiten impulsos eléctricos sobre el cuerpo de una persona y provocan una inmovilización momentánea, lo que permite a los agentes intervenir sin recurrir a armas letales.

Según explicaron desde las Fuerzas de Operaciones Especiales (FOE), estas armas generan contracciones musculares involuntarias que impiden el movimiento durante algunos segundos, lo que habilita a los efectivos a reducir al agresor, esposarlo y asegurar la situación sin que pierda el conocimiento.

El comisario general Javier Ortiz, de la FOE, señaló que su uso está reservado para “casos extremos donde prima la vida por sobre todas las cosas”. Además, remarcó que antes de activar el dispositivo se intenta agotar todas las instancias de disuasión. “Se le da a la persona todas las posibilidades para que desista de su actitud agresiva. Si no se logra, se aplica el dispositivo”, explicó.

En ese sentido, destacó que las primeras experiencias han sido positivas. “Ya están en servicio, son efectivas y no hemos tenido inconvenientes”, afirmó.

El modelo incorporado es el Taser 7, una versión más avanzada que permite cargar dos cartuchos en simultáneo: uno de corto alcance y otro de mayor distancia. Esta característica facilita tanto la advertencia previa como la intervención en distintos escenarios.

El oficial principal Darío Cruz detalló que el dispositivo cuenta con una batería que almacena información sobre cada uso, lo que permite un control posterior. También posee una linterna y un sistema de puntería que indica hacia dónde se dirigirán las sondas.

Cuando se activa, el equipo ya indica que está apto para su uso. Además, tiene seguros de transporte y se puede utilizar tanto para personal diestro como zurdo, con cartuchos adicionales disponibles”, explicó.

Uno de los puntos que más dudas genera es el impacto en la persona. Desde la fuerza aclararon que la descarga no provoca pérdida de conocimiento, sino una interrupción temporal del control muscular. Durante ese tiempo, la persona permanece consciente y puede recibir órdenes de los agentes. El objetivo es neutralizar el riesgo sin causar daños mayores.

El uso de estas armas requiere capacitación específica y el cumplimiento de protocolos estrictos. Entre ellos, se incluye la identificación de zonas seguras del cuerpo para aplicar la descarga.

Ortiz indicó las áreas recomendadas y aquellas que deben evitarse, como el rostro. “Se busca impactar en grandes grupos musculares para lograr una inmovilización efectiva, siempre priorizando la seguridad”, detalló.

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