Especialistas explican qué síntomas tener en cuenta y cómo evitar problemas en la voz.
La voz es una herramienta clave en la vida cotidiana, pero pocas veces se le presta atención hasta que empieza a fallar.
Según explicó la fonoaudióloga Julia Ardigó, se trata de un fenómeno complejo que comienza en las cuerdas vocales y se completa en distintas cavidades del cuerpo. “El aire que viene de los pulmones impacta sobre las cuerdas vocales, que son dos músculos recubiertos por una mucosa de color blanco nacarado. Ahí se genera una onda sonora que luego se amplifica en cavidades como la nariz y los senos paranasales. Esa combinación es lo que finalmente produce la voz”, detalló.
Cuando este mecanismo se altera, pueden aparecer problemas como la disfonía o el llamado “hiatus”, una abertura entre las cuerdas vocales por donde se escapa el aire.
“Cuando hay un mal funcionamiento del músculo, ya sea por fatiga o tensión, aparece este espacio por donde se pierde aire. Entonces la voz cambia: pierde brillo, pierde potencia y ya no suena igual”, explicó Ardigó.
Entre los principales síntomas de un mal uso de la voz se encuentran:
- Ronquera o cambios en el tono
- Voz apagada, aireada o forzada
- Fatiga al hablar
- Sensación de falta de aire
- Dolor en el cuello
- Carraspeo frecuente
- Molestias al tragar
- En casos extremos, pérdida total de la voz (afonía)
“Muchas veces la persona siente que tiene que hacer más esfuerzo para hablar o que se cansa rápido. Esas son señales claras de que algo no está bien”, advirtió.
Las causas pueden ser variadas. Por un lado, están las orgánicas, como alergias (muy comunes en climas secos), trastornos hormonales, problemas de tiroides o afecciones neurológicas. Por otro, están las funcionales, vinculadas al uso incorrecto de la voz, como forzarla o hablar sin una buena técnica respiratoria.
“Muchas veces empezamos a notar que la voz no es la misma y ahí es donde hay que consultar. Hay algo que no está funcionando bien”, advirtió Ardigó.
El abordaje depende del origen del problema. Primero se realiza una evaluación para determinar la causa. Si es orgánica, puede requerir la intervención de especialistas como endocrinólogos o alergistas. Si es funcional, el tratamiento se centra en reeducar el uso de la voz.
Uno de los puntos clave es la respiración. “Nunca nos enseñan a respirar correctamente. La respiración costodiafragmática, que es la respiración baja, permite tener más aire y usar mejor la voz”, indicó. Además, destacó el cambio de hábitos: “El tratamiento implica hacer consciente algo que antes era automático. Empezamos a usar otro patrón de fuerza, apoyándonos en el abdomen y no en la garganta”.
Para evitar problemas vocales, la prevención es fundamental. Algunas recomendaciones básicas:
- No gritar ni forzar la voz
- Evitar el cigarrillo y ambientes con humo
- Tratar las alergias
- Dormir bien
- Hacer actividad física y estiramientos
- Tomar al menos 2 litros de agua por día
- Evitar carraspear constantemente
También se recomienda hacer pausas: descansar entre 5 y 10 minutos por cada hora de uso continuo de la voz.
Uno de los errores más comunes es creer que remedios caseros como las gárgaras de manzanilla o los caramelos de miel actúan directamente sobre las cuerdas vocales. “Eso es un mito. Las cuerdas vocales están en la vía respiratoria, no en la digestiva. Esos productos pueden aliviar la garganta, pero no llegan a las cuerdas vocales”, aclaró la especialista.
En cambio, una opción útil es la inhalación de vapor, que ayuda a hidratar más rápidamente.
“Muchas veces uno llega a fatigarla sin darse cuenta. Por eso es importante conocer cómo usarla bien y darle descanso cuando es necesario”, concluyó Ardigó.