“No queremos más papás como nosotros”: la familia de Alejo Montenegro marchó para pedir justicia

“No queremos más papás como nosotros”: la familia de Alejo Montenegro marchó para pedir justicia

#Mendoza

Amigos, compañeros y vecinos se movilizaron en el centro de Mendoza en memoria del joven fallecido. Su padre, Sebastián, reclamó mayores controles de alcoholemia y cambios en la legislación para evitar nuevas tragedias.

En la esquina de San Martín y Garibaldi, cientos de jóvenes, familiares y vecinos se concentraron este martes para marchar en pedido de justicia por Alejo Montenegro, el adolescente que perdió la vida en un siniestro vial. La movilización, que en principio estaba prevista desde allí hacia la Legislatura, finalmente cambió de rumbo y partió desde la Legislatura hasta el microcentro mendocino.

Entre los presentes se encontraban los compañeros de colegio de Alejo, amigos y amigas que con carteles y cánticos acompañaron a la familia. La consigna fue clara: “No queremos más Alejos”, en referencia a la necesidad de prevenir hechos similares en el futuro.

“Gracias a Dios tenemos el apoyo de muchísima gente. Esto se lo ganó mi hijo con su forma de ser, con sus amigos, con todos los que lo conocieron. Hoy pedimos justicia no solo por él, sino por todos los chicos que quieren salir a divertirse y volver a sus casas tranquilos”, expresó Sebastián Montenegro, padre del joven.

Visiblemente conmovido, sostuvo que el objetivo de la familia es que no haya más padres atravesados por el mismo dolor: “La estamos pasando muy mal. Vamos a seguir marchando hasta lograr algo. No pedimos venganza, pedimos cambios que den tranquilidad a las familias”

Y concluyó: “No queremos más papás como nosotros”.

“Hay que hacer controles a la salida de los boliches”

El papá de Alejo insistió en la necesidad de reforzar los controles de alcoholemia en lugares estratégicos: “No sirve que siempre estén en los mismos accesos, donde todos saben cómo esquivarlos. Hay que ir a las salidas de los boliches, a los puntos donde los chicos suben a un auto después de haber tomado. Yo me ofrezco a acompañar esos operativos”.

La familia también impulsa una petición nacional que ya reunió más de 15 mil firmas de distintas provincias y países, con el objetivo de endurecer la legislación sobre el consumo de alcohol y la conducción.

“El dolor crece todos los días”

Sebastián recordó que Alejo estaba por viajar de egresados y que preparaban una fiesta doble junto a su hermana, que cumplía 15 años. “Nos arrebataron todo. Mis hijas están destruidas, sus compañeros también. El dolor no se achica, crece todos los días”, lamentó.

Pese a la desolación, destacó el acompañamiento social: “La gente nos da fuerza. A veces estamos cayendo y aparece un mensaje, una palabra de aliento. Esto no se lo deseo a nadie, pero queremos que nuestro hijo sea la última víctima”.

La movilización concluyó con un fuerte aplauso en memoria de Alejo y la promesa de volver a marchar hasta que haya respuestas.

El accidente: otro conductor ebrio

Alejo Montenegro fue atropellado el sábado 21 de junio alrededor de las 5:35, en el callejón Los Italianos, frente al salón Entre Fincas, en el distrito de Kilómetro 8, Guaymallén.

En ese momento, cuando arribó el personal policial, encontró al joven inconsciente sobre la banquina, con signos evidentes de haber sido embestido con violencia. De inmediato fue trasladado por una ambulancia del Servicio de Emergencias Coordinado (SEC) al Hospital Central, donde fue diagnosticado con un traumatismo encéfalo craneano grave. Pocas horas después, los médicos confirmaron su muerte encefálica. A los días, finalmente falleció.

Testigos que acompañaban a Alejo indicaron que una camioneta circulaba en la misma dirección y no se detuvo tras el impacto. Sus declaraciones fueron clave para identificar al responsable.

Cerca de las 7 de la mañana, un joven de 20 años se presentó en la Comisaría 49ª, acompañado por su padre, y confesó ser el conductor. Aseguró que entró en pánico luego del hecho y regresó a su domicilio, hasta que su padre lo convenció de entregarse.

Luego se comprobó que manejaba en estado de ebriedad con 1,30 gramos de alcohol en sangre. Fue imputado por el delito de homicidio culposo agravado.

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