“Molesta, incomoda y deja huella”: qué dicen los especialistas acerca del aumento del acoso callejero en Mendoza

“Molesta, incomoda y deja huella”: qué dicen los especialistas acerca del aumento del acoso callejero en Mendoza

Mendoza

Durante la semana de visibilización, especialistas alertan sobre el impacto del acoso en la vida cotidiana y remarcan la importancia de denunciar y acompañar a las víctimas.

El acoso callejero, una de las formas más extendidas y a la vez menos visibilizadas de violencia de género, continúa presente en la vida diaria de muchas personas en Mendoza.

Aunque suele minimizarse como un “piropo” o una situación sin gravedad, especialistas advierten que sus consecuencias pueden ser profundas y afectar tanto la salud mental como la calidad de vida.

En el marco de la Semana de Visibilización del Acoso Callejero, que se desarrolla del 7 al 13 de abril, la directora de Género y Diversidad de la provincia, Fernanda “Tete” Urquiza, explicó que este tipo de violencia se mantiene vigente, en gran parte, porque se ha naturalizado socialmente.

El acoso callejero es una forma de violencia que muchas veces se minimiza. Se lo disfraza de comentario o halago, pero en realidad genera incomodidad, miedo y afecta a quien lo recibe”, señaló la funcionaria.

Según detalló, no se trata solo de palabras. El acoso incluye comentarios sexuales, gestos obscenos, persecuciones, arrinconamientos o incluso tocamientos en espacios públicos. Estas situaciones, lejos de ser aisladas, forman parte de una problemática cotidiana que impacta especialmente en mujeres, aunque también alcanza a varones y personas de diversas identidades.

Urquiza remarcó que el fenómeno no distingue género: “Hoy vemos también más casos de mujeres hacia varones. El acoso no discrimina, pero sí es importante entender que sigue siendo una violencia que debemos visibilizar”.

Uno de los aspectos que más preocupa es el impacto psicológico. Las personas que atraviesan situaciones de acoso callejero pueden desarrollar ansiedad, estrés, miedo constante e incluso ataques de pánico en contextos cotidianos.

Además, estas experiencias pueden derivar en problemas físicos asociados al estrés crónico, como insomnio, fatiga o dolores persistentes. “Molesta, incomoda y deja huella. No es algo menor”, insistió la funcionaria.

Desde la Dirección de Género y Diversidad trabajan con equipos interdisciplinarios que brindan contención y orientación. Psicólogos, trabajadores sociales y profesionales capacitados intervienen en los casos para acompañar a las víctimas en el momento en que lo necesitan.

Muchas personas llegan desorientadas, sin saber qué hacer. A veces, el simple hecho de escuchar, orientar y contener ya reduce gran parte de la angustia”, explicó Urquiza.

Si bien las denuncias formales son recibidas por el Ministerio Público Fiscal, desde el área se encargan de acompañar los procesos y brindar asistencia. Quienes necesiten ayuda pueden acercarse a la sede ubicada en calle Rivadavia 71 de Ciudad o dirigirse a las áreas de género y diversidad de cada municipio.

El acoso callejero provoca miedo, inseguridad y afecta la autoestima. Por eso es fundamental dejar de naturalizarlo y comprometernos como sociedad”, concluyó la funcionaria.

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