“Mis compañeros tienen miedo, por eso no vinieron”: así reaccionaron los alumnos el día después de la amenaza por tiroteo

“Mis compañeros tienen miedo, por eso no vinieron”: así reaccionaron los alumnos el día después de la amenaza por tiroteo

#Mendoza

Pocos alumnos en las aulas, clases casi sin actividad y un fuerte clima de temor marcaron la jornada posterior a la amenaza; el testimonio de un estudiante expone cómo se vivió el día puertas adentro.

La jornada posterior a la amenaza de tiroteo en la escuela 4-143 El Algarrobal, en Las Heras, estuvo marcada por el temor, la incertidumbre y una notable baja en la asistencia de alumnos. Aunque no se registraron incidentes, el clima dentro y fuera del establecimiento distó de ser normal.

Según pudo relevarse a través de distintos testimonios, muchos estudiantes no asistieron por decisión propia o de sus familias, ante el miedo generado por el mensaje hallado en el baño de alumnas, que advertía sobre un posible ataque armado para esa misma jornada.

El relato de un alumno —cuya identidad fue resguardada por tratarse de un menor— refleja con claridad cómo se vivió el día dentro de la escuela. “Vinimos pocos, éramos nueve en el curso”, contó. La escasa presencia de estudiantes también se replicó entre docentes, lo que derivó en una jornada prácticamente sin actividad académica.

“Solo hablamos con preceptores y profesores sobre lo que había pasado y qué hacer si se escuchaba algo, pero después no hicimos nada más”, explicó el estudiante, quien incluso llamó a su madre a media mañana para que lo retirara del establecimiento.

El joven también confirmó que el miedo fue determinante: “Mis compañeros tienen miedo, por eso no vinieron”. En su caso, asistió pese a no querer hacerlo, ya que su familia temía que acumulara inasistencias.

El impacto de la amenaza no solo se sintió en el nivel secundario. En la escuela primaria contigua, muchos niños tampoco concurrieron, y algunos, según relataron padres, se mostraron angustiados e incluso lloraron ante la posibilidad de asistir.

Mientras tanto, vecinos de la zona señalaron que, si bien existe preocupación, algunos consideran que podría tratarse de una “broma” o desafío entre adolescentes, en un contexto donde se han registrado amenazas similares en otras escuelas de la provincia y del país.

La inscripción que originó el conflicto incluía referencias a hechos de violencia extrema, como la masacre de Columbine (1999), el ataque en Nueva Zelanda en 2019 y el caso de Carmen de Patagones, lo que elevó el nivel de alarma entre las familias.

En paralelo, especialistas advierten que este tipo de situaciones deben analizarse en profundidad. Una psicóloga consultada explicó que estos mensajes pueden ser la expresión de un malestar más amplio. “No se trata solo de encontrar al responsable, sino de entender que puede ser un pedido de ayuda encubierto”, sostuvo.

Según detalló, los factores que pueden derivar en este tipo de conductas son múltiples: desde situaciones de bullying hasta contextos familiares complejos o dificultades socioeconómicas. También influyen las redes sociales, donde en algunos casos se glorifican hechos violentos.

En este sentido, remarcó la necesidad de reforzar los espacios de escucha dentro de las escuelas y de acompañar tanto a los alumnos como a sus familias. “Hay que generar vínculos de confianza para que los chicos puedan expresarse sin necesidad de llegar a estas acciones”, indicó.

A pesar de la presencia policial y la activación de protocolos, el día después dejó en evidencia que el impacto emocional de la amenaza sigue latente. La comunidad educativa continúa en alerta y a la espera de medidas que garanticen no solo la seguridad, sino también la contención de los estudiantes.

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