“Me atacaban por todos lados, todos miraban y solo un chofer me ayudó”: un mendocino fue agredido por tres perros en Guaymallén

“Me atacaban por todos lados, todos miraban y solo un chofer me ayudó”: un mendocino fue agredido por tres perros en Guaymallén

#Mendoza

Un vecino del barrio Unimev de Guaymallén fue atacado por tres perros mientras caminaba por calle Adolfo Calle. A pesar de los gritos de auxilio, nadie intervino, salvo un chofer de colectivo que lo rescató. El caso expone la falta de control municipal y los vacíos legales ante situaciones de este tipo.

En la noche del jueves, cerca del barrio Unimev en calle Adolfo Calle, Pablo Lencinas fue víctima de un violento ataque por parte de tres perros mientras regresaba caminando a su hogar. El incidente ocurrió alrededor de las 20:10, cuando los animales, acompañados por un joven, se abalanzaron sobre él sin previo aviso.

Lencinas relató que los perros lo atacaron simultáneamente desde distintos ángulos, mordiéndolo con ferocidad y sacudiéndolo. A pesar de los gritos desesperados pidiendo ayuda, los vecinos que presenciaban la escena no intervinieron. “La gente miraba, pero nadie hacía nada”, lamentó.

La única persona que acudió en su auxilio fue un chofer de colectivo, quien detuvo su unidad, abrió la puerta y le permitió subir para escapar del ataque. Lencinas, con múltiples heridas y la ropa desgarrada, fue trasladado al hospital.

¿Perros callejeros o con dueño?

Según el testimonio, los animales no parecían callejeros: estaban bien alimentados y mostraban signos de cuidado. Lencinas sospecha que pertenecen al joven que los acompañaba, quien no intervino durante el ataque. “Los perros le movían la cola y él les hacía caricias”, señaló.

Ataque de perros y un vacío legal

Tras el incidente, Lencinas consultó con un abogado, quien le explicó que existe un vacío legal en estos casos. La denuncia debe ser privada contra el dueño, cuya identidad es difícil de determinar. Además, el municipio no cuenta con perreras ni mecanismos de control para animales sueltos.

Un llamado a la responsabilidad

Lencinas hizo hincapié en que el ataque podría haber sido mucho más grave si la víctima hubiese sido un niño o una persona de menor contextura. “Yo tengo 1,80 m y pude defenderme, pero esto le puede pasar a cualquiera”, advirtió.

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