“Esto es fósil, chavón”: la sorpresa de los paleontólogos argentinos que encontraron un huevo de dinosaurio

“Esto es fósil, chavón”: la sorpresa de los paleontólogos argentinos que encontraron un huevo de dinosaurio

Nacionales

Un equipo del Conicet encontró un huevo de dinosaurio carnívoro en perfecto estado de conservación durante una expedición en Río Negro que fue transmitida en vivo, un hallazgo inédito para Sudamérica y ya considerado uno de los momentos científicos del año.

Un equipo de paleontólogos del Conicet protagonizó un descubrimiento inédito en la Patagonia: hallaron un huevo de dinosaurio carnívoro en un estado de conservación excepcional. El momento ocurrió en plena transmisión en vivo de la Expedición Cretácica, un proyecto científico que durante cinco días mostró al público, a través de streaming, el trabajo de campo en tiempo real.

La expedición se desarrolló en el paraje Salitral Ojo de Agua, al sur de General Roca, Río Negro. Participaron especialistas del Museo Argentino de Ciencias Naturales junto a investigadores del Conicet, Fundación Azara y el área de Turismo y Patrimonio de esa provincia.

El objetivo del proyecto era mostrar sin filtros cómo es el trabajo paleontológico: desde la búsqueda inicial hasta la extracción de cada pieza. “Queríamos mostrar el crudo: cómo se extrae un hueso, las complicaciones técnicas, los tamaños, si son chiquitos o grandes”, explicaron los investigadores.

En ese contexto, el equipo detectó lo que parecía ser un nido común. Sin embargo, al analizar el suelo, identificaron un huevo con características similares a las del Bonapartenykus, un dinosaurio carnívoro registrado previamente en la región. El hallazgo sorprendió incluso a los expertos, ya que no existían registros de huevos de dinosaurios carnívoros en Sudamérica.

“El huevo, que muchos creían que era de ñandú, no lo era. Era un huevo fósil, con roca maciza en su interior. Estaba tan erosionado por el viento y la lluvia que fue posible retirarlo fácilmente”, detallaron. La textura y la forma permitieron confirmar que pertenecía a un dinosaurio depredador.

Una pieza clave para la ciencia

Los paleontólogos destacaron que se trata de uno de los fósiles mejor preservados encontrados en campañas recientes. Su valor científico es enorme: puede aportar información esencial sobre cómo se reproducían estos animales hace alrededor de 70 millones de años.

Además, explicaron por qué la Patagonia es tan rica en hallazgos de este tipo. Las rocas sedimentarias formadas durante la era de los dinosaurios —arcillas, barros y arenas que con el paso de millones de años se transformaron en piedra— conservan restos que permiten reconstruir la vida prehistórica de la región. Aunque el norte argentino también tiene potencial, muchas áreas siguen poco exploradas.

En cambio, el oeste del país, como San Juan o Mendoza, exhibe rocas más antiguas debido a la acción de la cordillera, lo que permite encontrar fósiles de épocas anteriores.

Un proyecto que busca acercar la ciencia a los niños

La Expedición Cretácica se transmitió en vivo por YouTube y redes sociales, y fue seguida por miles de personas, incluidas escuelas de distintas provincias. La experiencia ya se considera uno de los momentos científicos del año.

“Estábamos agotados, pero cuando vimos la repercusión entendimos que había salido buenísima la transmisión. Que lo pasaran en las escuelas fue increíble”, contaron los investigadores, quienes sueñan con repetir la experiencia.

Para los paleontólogos, este tipo de proyectos tiene un impacto profundo: “La paleontología es una puerta gigante de entrada a la ciencia para los chicos. Los dinosaurios llaman la atención, son animales fantásticos. Si logramos que un nuevo streaming llegue a más escuelas y a más infancias interesadas en la ciencia, sería maravilloso”.

El hallazgo del huevo fósil ya se viralizó en redes y se suma a los logros del equipo, que el año pasado recuperó la garra de un dinosaurio durante otra transmisión en vivo. Cada nueva expedición no solo busca reconstruir el pasado remoto de la Patagonia, sino también inspirar a las próximas generaciones de científicos.

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