Gabriel Nieto, el músico y voluntario del Cotolengo de Claypole fue invitado a acompañar a los residentes durante la visita del Papa. Junto al coro prepara las canciones que interpretarán en un momento que consideran histórico.
La visita del papa León XIV a Buenos Aires tendrá entre sus protagonistas a un mendocino. Gabriel Nieto, voluntario del Cotolengo de Claypole, fue invitado a acompañar a los residentes de la institución durante el encuentro y será parte del coro que cantará ante el Pontífice.
Para Nieto, la noticia todavía es difícil de dimensionar. “Es una locura. Todavía estamos procesándola porque es algo muy grande, una bendición muy linda”, contó al referirse a la posibilidad de participar de este momento.
Gabriel forma parte del equipo coordinador de los voluntariados de invierno y verano del Cotolengo de Claypole. Su vínculo con la institución hizo que fuera convocado para acompañar a los residentes y ayudarlos durante la preparación del coro.
“Soy de la casa y me invitaron a poder acompañar a los residentes, para que ellos se puedan lucir y puedan vivir esta experiencia”, explicó.
La participación de los residentes no será improvisada. El Cotolengo lleva meses trabajando en la preparación de la visita y existen distintos protocolos y pasos que deben cumplirse antes del encuentro.
Las canciones que interpretarán ya fueron seleccionadas. “Son canciones muy lindas. Los residentes cantan hermoso, así que estamos con muchas ansias de que ya llegue el día”, señaló.
Según explicó, se trata de canciones conocidas y de carácter litúrgico, pensadas para que los residentes puedan participar activamente. La intención es que no sean simples acompañantes, sino los verdaderos protagonistas de la presentación. “Queremos eso, que participen todos como dice el Papa”, remarcó.
Para el mendocino, estar cerca del Papa ya representa una experiencia extraordinaria, más allá de la posibilidad de estrecharle la mano.
“Vamos a estar cerquita, no sé si vamos a lograr estrechar su mano, pero ya el hecho de poder compartir ese momento histórico y también personal me parece algo sumamente grande”, expresó.
Nieto reconoce que la magnitud del encuentro también genera presión. Por eso, el trabajo previo incluye ensayos y acompañamiento a los residentes para encontrar las tonalidades adecuadas, trabajar las letras y respetar los tiempos de cada uno.
“Por la magnitud uno se pone como esa presión, de autoexigencia también porque quiere que salga bien”, admitió.
Sin embargo, tiene claro cuál es el objetivo principal: que los residentes puedan disfrutar y destacarse durante la presentación.
“Si bien nosotros acompañamos vocalmente y somos un apoyo para ellos cantando, los protagonistas son ellos”, sostuvo.
El grupo trabaja desde hace tiempo en las letras, las armonías y una propuesta coral que permita que los residentes puedan lucirse frente al Papa.
Para Nieto, formar parte de ese momento representa un privilegio que todavía está procesando. “Me siento un bendecido por esa oportunidad”, resumió.