Conocemos el Cotolengo Don Orione: el hogar que llamó la atención del Papa León XIV

Conocemos el Cotolengo Don Orione: el hogar que llamó la atención del Papa León XIV

En Godoy Cruz funciona una institución que brinda asistencia permanente a personas con discapacidad, sostenida por profesionales y vecinos solidarios. La visita del Pontífice a la sede de Claypole reaviva el orgullo mendocino por esta obra que late en la provincia.

El Cotolengo Don Orione de Mendoza, ubicado en calle Juan B. Justo 1565 de Godoy Cruz, es un espacio de vida y acompañamiento para 24 residentes de entre 34 y 70 años. Allí, cada jornada se organiza en torno a cuatro comidas diarias, talleres de arte, cocina y actividades recreativas que buscan estimular capacidades y mantener vínculos sociales.

La institución se sostiene gracias a un equipo de 27 profesionales y voluntarios, además de la colaboración de la comunidad mendocina. Como explicó una integrante del hogar: “Dependemos bastante de la comunidad para lograr alcanzar esos recursos y generar la mejor calidad de vida que podamos para los residentes.”

El Cotolengo tiene raíces históricas que se remontan al legado del sacerdote italiano Giuseppe Benedetto Cotolengo, quien en el siglo XIX fundó en Turín la Casa de la Divina Providencia para asistir a los enfermos marginados. En Argentina, la obra fue impulsada por San Luis Orione, y hoy se extiende en distintas provincias, siendo la sede de Claypole, en Buenos Aires, la más grande del país.

La visita que realizará el Papa León XIV a la sede de Claypole generó un impacto que también se sintió en Mendoza. Desde el hogar local expresaron: “Para nosotros, como congregación, como obra de Don Orione, es una alegría, una bendición inmensa que el Papa León haya elegido nuestra casa dentro de su visita a la Argentina.” Aunque el Pontífice no recorrerá la sede mendocina, la comunidad se siente parte de la celebración: “Nosotros somos familia, así que toda la obra de Don Orione lo está viviendo con una alegría inmensa.”

El día a día en el hogar está marcado por historias de vida que se entrelazan con la dedicación de quienes trabajan allí. Una profesora de arte relató: “Trabajo en el Hogar de Don Orione hace 21 años… Soy profe de arte y me gustaba eso, el dar arte a esta población tan hermosa que es lo que más a mí me llenó el alma.” Su testimonio refleja el vínculo afectivo que se construye con los residentes, muchos de los cuales llevan décadas en la institución.

El Cotolengo Don Orione de Mendoza se financia en parte con aportes de obras sociales, pero principalmente con donaciones de vecinos. Se reciben alimentos, ropa en buen estado, pañales para adultos y también contribuciones económicas a través del alias bancario Don.Orione.MZA. La solidaridad es el motor que permite sostener un espacio donde la vida cotidiana se transforma en comunidad.

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