Aunque muchos lo ven como una alternativa al cigarrillo, los especialistas advierten que el vapeo provoca adicción, daña los pulmones y contiene sustancias que pueden causar cáncer.
A pesar de que la venta y comercialización de cigarrillos electrónicos está prohibida en Argentina desde 2011, el uso de vapeadores se ha expandido en los últimos años, sobre todo entre los más jóvenes.
En Mendoza, desde la Dirección de Defensa del Consumidor confirmaron que están realizando operativos para detectar puntos de venta y decomisar estos productos, tanto en locales físicos como en plataformas online.
“En la provincia de Mendoza está terminantemente prohibido desde el 2011 la venta de cigarrillos electrónicos. Está comprobado que la composición del material es altamente cancerígeno, por eso se ha prohibido la importación y la comercialización”, explicó Mónica Nofal, directora el organismo.
El vapeo consiste en calentar un líquido que, al evaporarse, se inhala en forma de vapor. Este líquido suele contener nicotina, la sustancia que provoca adicción, además de compuestos como propilenglicol y glicerina, que al calentarse se descomponen y liberan metales pesados y partículas tóxicas. “La nicotina llega rápidamente al cerebro, genera una liberación de sustancias en las neuronas que hacen sentir placer y generan adicción. El humo, el vapor es menos molesto para un tercero que el humo del cigarrillo. No por eso no es tóxico y no es adictivo para quien lo está realizando. En el proceso de que se calienta el líquido, se produce una descomposición, de ese propilenglicol y de la glicerina, que son sustancias cancerígenas y a su vez hay metales que se aspiran, que están relacionados con el paso por las resistencias de ese líquido”, explicó el neumonólogo Pablo Saez Scherbovsky.
Un antecedente preocupante se registró entre 2019 y 2020 en Estados Unidos, donde se detectó una epidemia de neumonías lipoideas vinculadas al uso de vapeadores con líquidos que contenían THC, la sustancia activa de la marihuana. Se contabilizaron más de dos mil casos y varias muertes asociadas a esta práctica.
A pesar de las advertencias, muchos consumidores desconocen los riesgos o los minimizan: “Lo he probado y no me parece mal”, afirmó un mendocino.
En cuanto a la diferencia con el cigarrillo, varios transeúntes consideran que el vape es más peligroso: “Sí, lo conozco, pero no lo usé nunca por el tema de que es más cancerígeno. El vapor es más malo porque es un químico más alterado. Creí que era legal porque lo veo en todos lados“.
El neumonólogo explicó que el vapeo no ayuda a dejar de fumar. “Dejar de fumar fumando es una inconsistencia de por sí, es un mensaje que tiene que dejar de existir, es un mito, y el mecanismo automático que hacen los fumadores de succión está relacionado también con el del vapeo, o sea, no se rompe nunca la conducta automática. Hay medicamentos para dejar de fumar, hay reemplazo nicotínico, técnicas cognitivas, conductuales, psicológicas para dejar de fumar”, señaló el especialista.
Finalmente, recordaron que cualquier ciudadano puede denunciar la venta de vapeadores ante Defensa del Consumidor.