El crecimiento de la venta de ropa usada importada, principalmente de Estados Unidos y comercializada por peso, generó alarma entre comerciantes y empresarios textiles de Mendoza. Advierten competencia desleal, caída de ventas y riesgo para el empleo, y pidieron al Gobierno provincial mayor control y fiscalización.
El avance de la venta de ropa usada y fardos importados se convirtió en un foco de conflicto para el comercio formal de Mendoza. En los últimos meses, el ingreso de mercadería, en su mayoría de origen estadounidense y muchas veces canalizada a través de Chile, impulsó un fenómeno que gana terreno entre consumidores, pero que despierta fuertes cuestionamientos del sector textil local.
La modalidad, basada en la venta por kilo, amplió su público gracias a precios muy inferiores a los del mercado tradicional y a la presencia de marcas reconocidas. Sin embargo, comerciantes mendocinos sostienen que esta expansión se da en un escenario de asimetría competitiva, donde la industria nacional enfrenta altos costos laborales, impositivos y de producción, además de una marcada caída del consumo.
El boom de ferias y tiendas de ropa usada en Mendoza
La flexibilización del ingreso de mercadería extranjera favoreció el crecimiento de ferias, locales y puntos de venta dedicados a la ropa usada importada, una tendencia que se replica en distintas provincias del país y que en Mendoza muestra una expansión sostenida.
Para los consumidores, la propuesta resulta atractiva: comprar indumentaria por peso permite acceder a prendas que, vendidas de manera individual, tendrían valores considerablemente más altos en shoppings o comercios tradicionales. Para muchos revendedores, además, se transformó en una oportunidad de negocio en un contexto económico complejo.
No obstante, desde el sector productivo advierten que una parte de esta operatoria se desarrolla en espacios informales o clandestinos, lo que dificulta los controles y genera competencia desleal frente a quienes cumplen con las normas laborales, impositivas y sanitarias.
La advertencia del sector y la reunión con el Gobierno
La preocupación llegó este jueves 29 al despacho del Ministro de Producción de Mendoza, Rodolfo Vargas Arizu, donde comerciantes y empresarios nucleados en la Federación Económica de Mendoza y la Cecitys expusieron el impacto que la venta de ropa usada importada tiene sobre el empleo, la producción local y el comercio formal.
Durante el encuentro, los referentes del sector señalaron que muchas de estas ventas se realizan con mercadería de origen incierto, sin trazabilidad, sin pago de impuestos ni cumplimiento de las condiciones laborales vigentes. También advirtieron sobre la presencia de puestos informales en zonas de difícil fiscalización, como sectores cercanos a rutas nacionales o espacios con conflictos jurisdiccionales.
Desde el Ministerio de Producción confirmaron la habilitación de un canal de denuncias anónimas, que funcionará de manera articulada con la Subsecretaría de Trabajo y los municipios, con el objetivo de fortalecer los controles y combatir el contrabando y la ilegalidad.
Empresarios textiles señalaron que, si bien enero suele ser un mes de menor actividad por la temporada de vacaciones, ya se registran bajas significativas en las ventas, lo que incrementa la preocupación de cara a los próximos meses.
Desde el sector remarcaron que el comercio formal no es generador de inflación, y reclamaron reglas claras para garantizar condiciones equitativas de competencia. Mientras tanto, el fenómeno de la ropa usada importada continúa creciendo, en medio de un debate.