A tres años de la desaparición de Nataniel Guzmán, su madre reclama respuestas

A tres años de la desaparición de Nataniel Guzmán, su madre reclama respuestas

Justicia

La investigación sigue sin avances concretos y la familia reclama respuestas. La madre de Nataniel insiste en que nunca se siguieron todas las pistas y denuncia la falta de compromiso judicial en el caso.

El 27 de enero se cumplieron tres años de la desaparición de Nataniel Ricardo Guzmán, abogado jujeño radicado en Mendoza, visto por última vez en 2023 al subir a un colectivo en calle Belgrano con destino a Las Heras. Desde entonces, su paradero sigue siendo un misterio y la causa continúa sin avances concretos.

Las últimas imágenes lo muestran abordando un interno de la línea Plumerillo. Tenía 38 años y trabajaba en el Juzgado de Familia de Las Heras. Ese día había planeado reunirse con amigos para un asado, pero nunca llegó. Su último mensaje de WhatsApp fue a las dos de la tarde, convirtiéndose en la última pista de su recorrido.

La desaparición movilizó a familiares y amigos, quienes protagonizaron marchas y reclamos públicos. “No podemos creer, es imposible que esté pasando esta situación. La incertidumbre es espantosa”, expresaron en su momento allegados, que aún mantienen la esperanza de obtener información. El Ministerio de Seguridad mantiene vigente una recompensa de 12,5 millones de pesos para quien aporte datos que permitan esclarecer el caso.

En estos tres años se realizaron rastrillajes con drones, helicópteros y canes, pero sin resultados positivos. En la vivienda de Guzmán quedaron su billetera, documentos y pasaporte, lo que refuerza la hipótesis de que no se fue por voluntad propia. La investigación está actualmente en manos de la fiscal Andrea Lasso.

La madre de Nataniel, Silvia Saavedra, se convirtió en la voz más firme de la búsqueda. “Yo no me quiero morir sin saber qué pasó con mi hijo. Es muy doloroso decirlo, pero no tengo 20 años y no puedo estar todo el tiempo mendigando justicia. Tengo el derecho de saber y los funcionarios la obligación de cumplir su función”, manifestó en una entrevista reciente.

Silvia cuestiona las hipótesis iniciales de la fiscalía, que apuntaban a una posible autoeliminación o a vínculos con servicios sexuales. “Siempre sostuve que mi hijo no salió de Las Heras. Los choferes me dijeron que nadie lo vio llegar a la última parada. Nunca hubo una línea investigativa seria”, denunció. También reclamó que se profundice en la geolocalización de su celular y en el acceso a su correo electrónico, medidas que aún no se concretaron.

“Lo único que han hecho en estos tres años es amontonar fojas y cuerpos, para llegar a nada. Ha sido todo muy lento, sin empatía ni comunicación. Si yo me callara, todo estaría cajoneado”, agregó la madre, que insiste en que el caso refleja la falta de políticas claras para las personas desaparecidas en democracia. Su lucha, acompañada por familiares y amigos, mantiene vivo el reclamo de verdad y justicia en Mendoza.

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