El Gobierno nacional confirmó que el proyecto para bajar la edad de imputabilidad será tratado en sesiones extraordinarias del Congreso. La iniciativa busca reformar el régimen penal juvenil, fijar nuevas penas para adolescentes y reemplazar una normativa vigente desde 1980.
El debate por la baja de la edad de imputabilidad volvió al centro de la agenda política nacional. El Gobierno nacional anunció que el proyecto de Ley Penal Juvenil será incluido en el temario de las sesiones extraordinarias del Congreso, con el objetivo de modificar el régimen actual que rige desde hace más de cuatro décadas.
La confirmación fue realizada por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, luego de una reunión de la mesa política de La Libertad Avanza. El proyecto fue presentado a mediados de 2024 por el Ministerio de Seguridad de la Nación y ya cuenta con dictamen de mayoría en comisiones de la Cámara de Diputados, lo que habilita su tratamiento en el recinto.
Qué busca cambiar el proyecto de ley
La iniciativa propone derogar las leyes 22.278 y 22.803, vigentes desde 1980, y establecer un nuevo sistema penal juvenil. Si bien uno de los borradores iniciales planteaba bajar la edad de imputabilidad a los 13 años, el texto que obtuvo dictamen fija el umbral en 14 años.
Cómo funciona hoy la ley penal juvenil
En la actualidad, la ley penal juvenil establece que los menores de 16 años no son punibles. Es decir, no pueden ser juzgados ni condenados penalmente, aun cuando hayan cometido delitos graves. En estos casos, interviene un juzgado de menores, bajo una lógica tutelar.
Sin embargo, el régimen vigente permite que los jueces dispongan medidas de protección, como internaciones en institutos, supervisión familiar o tratamientos médicos y psicológicos. Esto ha generado cuestionamientos, ya que implica restricciones a la libertad sin condena penal, una situación observada incluso por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
Para los adolescentes de 16 y 17 años, hoy solo son imputables si el delito tiene una pena superior a dos años de prisión.
Qué propone el nuevo régimen penal juvenil
Con la reforma, los adolescentes podrán ser imputados penalmente desde los 14 años. El proyecto establece un esquema diferenciado según la gravedad del delito:
- Para delitos con penas de hasta 3 años, no habrá prisión efectiva. Se aplicarán penas alternativas, como tareas comunitarias, programas educativos, libertad asistida o restricciones de contacto con la víctima.
- En casos con penas de entre 3 y 10 años, el juez podrá optar por medidas alternativas, siempre que no haya muerte, violencia grave ni antecedentes penales.
- Se prohíbe expresamente la prisión perpetua para adolescentes y se fija un máximo de 15 años de condena.
Con el régimen actual, un adolescente de 15 años que comete un homicidio no puede ser condenado penalmente, aunque sí puede quedar internado por decisión judicial. Con la nueva ley, ese mismo joven podría ser imputado, juzgado y condenado, aunque bajo límites y controles específicos.
También cambiaría la situación de jóvenes de 17 años que hoy no reciben condena por delitos menores. Con el nuevo esquema, podrían ser imputados y sancionados, aunque sin prisión efectiva si la pena no supera los tres años.
Un debate con apoyos y rechazos
Desde el oficialismo sostienen que la reforma responde a una demanda social vinculada a la inseguridad y a la necesidad de que el sistema penal no quede desfasado. En Mendoza, la ministra de Seguridad Mercedes Rus afirmó que el debate debe darse con responsabilidad y contemplar planes de contención y reinserción.
En contraposición, organizaciones de derechos humanos y sectores de la oposición advierten que bajar la edad de imputabilidad no resuelve la delincuencia y remarcan la falta de políticas de prevención, educación y niñez.