La Policía Federal secuestró en Córdoba una peligrosa sustancia disfrazada de gomitas. Advierten por su alto riesgo para la salud y la rápida expansión entre jóvenes.
El consumo de drogas sintéticas en fiestas electrónicas vuelve a encender alarmas en Argentina. Esta vez, la preocupación surgió tras un operativo en Córdoba, donde la Policía Federal incautó una nueva sustancia de diseño camuflada en gomitas con apariencia de golosina, que ya comenzó a circular bajo el nombre de “caramelos locos”.
Durante un control realizado el fin de semana en una fiesta electrónica, agentes de la Policía Federal secuestraron varias sustancias ilegales, entre ellas pastillas de MDMA (éxtasis), Tusi (cocaína rosa) y estas nuevas gomitas adulteradas, que contenían una anfetamina sintética denominada dimetoxianfetamina.
Se trata de un compuesto químico creado en laboratorios en los años ‘60, que nunca fue aprobado para uso médico debido a sus efectos adversos. Sin embargo, en el circuito de drogas de diseño resurgió por su potente acción estimulante y alucinógena.
Qué efectos provoca y por qué es peligrosa
Según explicó el toxicólogo Sergio Saracco, esta droga actúa sobre neurotransmisores como la dopamina, la serotonina y la noradrenalina, generando una falsa sensación de euforia, mayor resistencia física y una fuerte distorsión del tiempo, los sonidos y las luces. “Estas sustancias buscan potenciar la experiencia sensorial en ambientes como fiestas electrónicas, pero los riesgos son altísimos”, advirtió.
El mayor peligro está en que no se conoce la dosis exacta que contiene cada gomita, lo que puede provocar desde un leve malestar hasta una crisis cardíaca, insuficiencia renal o la muerte, dependiendo de la cantidad ingerida y del organismo de quien la consuma.
Este tipo de productos suelen elaborarse con sabores ácidos, colores llamativos y formatos amigables para atraer a los más jóvenes. “Se busca camuflar la sustancia en un formato inofensivo, pero es una trampa: el consumidor nunca sabe qué está ingiriendo ni en qué cantidad”, alertó Saracco.
El especialista también advirtió que estas drogas son de alto costo y suelen estar presentes en sectores con mayor poder adquisitivo. En contraste, el consumo de alcohol, marihuana y cocaína sigue en aumento entre adolescentes y jóvenes de sectores más amplios de la población.
En el país, cada vez se registran más casos de menores de edad que consumen alcohol de alta graduación y drogas ilegales. “Hoy encontramos chicos de menos de 12 años que ya probaron cocaína o destilados”, explicó el especialista, quien remarcó que existe una preocupante naturalización del consumo y una falsa creencia de que “no pasa nada”.
Consecuencias graves para la salud y la sociedad
Las consecuencias del consumo de estas sustancias van más allá de lo inmediato. Desde trastornos hepáticos y renales hasta cambios en la conducta, episodios de violencia, conductas de riesgo, sexo no seguro o incluso problemas judiciales derivados de estados alterados de conciencia.
“En muchos casos los jóvenes llegan a los hospitales con dolor muscular intenso, orinan de color rojizo y no recuerdan lo que consumieron. Muchas veces detectamos cuadros de rabdomiólisis e insuficiencia renal aguda”, detalló Saracco.