La violencia en la escuela Armando Tejada Gómez no solo involucra a alumnos, sino también a adultos y conflictos barriales que ponen en alerta a padres y docentes por la seguridad de los chicos.
La escuela Armando Tejada Gómez, ubicada cerca de los barrios 26 de Enero y Belgrano, enfrenta una situación de violencia que se repite con el tiempo y que encendió las alarmas entre alumnos, docentes y padres.
Ayer, varios estudiantes protagonizaron peleas dentro del establecimiento, que luego se extendieron al exterior. Ante la amenaza de que los enfrentamientos se repitan hoy, muchos padres comenzaron a retirar a sus hijos antes del horario habitual de salida, entre las 11 y las 12:30 horas.
Según testimonios, los conflictos no se limitan al interior de la escuela. La intervención de algunos adultos presentes terminó, en ocasiones, aumentando la violencia. Los docentes relatan que peleas de bandas del barrio se mezclan con conflictos internos del colegio, generando un clima de tensión difícil de controlar.
Ayer, la situación escaló hasta requerir la intervención policial. Entre 300 y 350 alumnos estaban involucrados o junto a otras 100 a 200 personas. Los efectivos intentaron dispersar a los grupos con disparos de balas de goma, lo que provocó mayor descontento y agresión hacia los policías, incluyendo lanzamiento de piedras.
El temor de los padres es constante. Algunos estudiantes habían divulgado imágenes de un arma dentro del colegio, aunque no se confirmó si era real o de juguete. Esta situación se suma a incidentes previos: hace un año, personas ajenas a la escuela agredieron al regente del establecimiento, quien sufrió lesiones graves que requirieron varias intervenciones quirúrgicas.
Actualmente, el colegio funciona a puertas cerradas: los padres no pueden ingresar y deben dejar a los chicos en la puerta al retirarlos, por precaución ante posibles hechos de violencia. Los docentes destacan la dificultad de enseñar en un ambiente donde los conflictos se repiten y se mezclan problemas de los barrios con los internos de la escuela.
A pesar de los pedidos del establecimiento para reforzar la seguridad y realizar clases virtuales ante la amenaza de nuevos incidentes, las autoridades aún no han dado respuestas claras, dejando a la comunidad educativa en un estado de alerta permanente.