El insólito episodio ocurrió en Macao, donde un modelo de última generación fue escoltado por la Policía luego de provocar pánico en una vecina de 70 años. El caso reabre el debate sobre la convivencia entre humanos y máquinas en espacios públicos.
La ciudad de Macao fue escenario de un hecho tan curioso como preocupante: un robot humanoide de la empresa Unitree comenzó a seguir a una mujer mayor en plena calle, generando un episodio de miedo que terminó con la intervención de la Policía. La vecina, de 70 años, sufrió una crisis nerviosa.
El modelo, identificado como Unitree G1, es parte de una nueva generación de robots capaces de caminar, bailar y realizar tareas de asistencia. Sin embargo, su comportamiento en este caso encendió las alarmas sobre el uso de estas tecnologías en espacios abiertos sin supervisión. La Policía local decidió escoltarlo fuera del lugar, en lo que fue descrito como un “arresto” simbólico.
El episodio se viralizó rápidamente en redes sociales y medios internacionales, generando un intenso debate. Para algunos especialistas, lo ocurrido refleja la falta de protocolos claros sobre la interacción entre robots y personas. “La tecnología avanza más rápido que las regulaciones, y eso genera situaciones inesperadas”, explicó el investigador en ética tecnológica Liang Zhou.
En paralelo, expertos en robótica remarcan que los humanoides no están diseñados para intimidar, sino para asistir. “El problema no es el robot en sí, sino cómo se lo introduce en la vida cotidiana. Sin reglas claras, cualquier máquina puede convertirse en una amenaza percibida”, señaló la profesora de innovación tecnológica Mei Lin.
China es uno de los países que más apuesta por el desarrollo de robots humanoides, con proyectos que incluyen patrullajes, tareas domésticas y entretenimiento.
El incidente también abre un debate cultural: ¿están las ciudades preparadas para convivir con máquinas que imitan el comportamiento humano? Para algunos analistas, la respuesta es todavía negativa. “La confianza social en la inteligencia artificial se construye con transparencia y regulación. Sin eso, cada error se convierte en un escándalo”, afirmó el especialista en tecnología Carlos Fredez.
Lo ocurrido en Macao no solo fue un episodio insólito, sino también un recordatorio de que la convivencia entre humanos y robots requiere más que avances técnicos: necesita marcos legales, educación ciudadana y un debate profundo sobre los límites de la autonomía de las máquinas.