Tormentas en Mendoza: ¿funcionaron los canales y acequias tras las intensas lluvias?

Tormentas en Mendoza: ¿funcionaron los canales y acequias tras las intensas lluvias?

Desde la Dirección de Hidráulica indicaron que el temporal estaba dentro de los fenómenos previstos para la temporada estival y que las obras funcionaron, aunque el sistema estuvo exigido por precipitaciones que en pocas horas alcanzaron registros superiores a los habituales. También reforzaron el llamado a la prevención y al cuidado de acequias y cauces.

La provincia de Mendoza atraviesa la temporada de tormentas de verano, un período que se extiende desde noviembre hasta fines de marzo y que activa el sistema de alerta urbana y el monitoreo permanente de la Dirección de Hidráulica. En ese contexto, las intensas precipitaciones registradas en las últimas horas —que en algunos sectores acumularon en pocas horas el promedio de lluvia de todo febrero— no fueron un fenómeno imprevisto.

Desde el organismo explicaron que existía una alerta amarilla emitida por el Servicio Meteorológico Nacional, reforzada por informes de la Dirección de Contingencias Climáticas y alertas de Defensa Civil. Este tipo de tormentas, incluso con registros superiores a los 50 milímetros, son habituales en esta época del año, teniendo en cuenta que el régimen promedio anual en el área metropolitana ronda los 220 milímetros.

Un sistema preparado para grandes caudales

Mendoza, por su ubicación geográfica y topográfica, es una provincia con fuerte escurrimiento superficial, especialmente desde el pedemonte hacia la zona urbana. Para hacer frente a estos eventos, cuenta con un sistema de obras aluvionales diseñado para retener, almacenar y liberar el agua de manera controlada.

Entre estas infraestructuras se encuentran diques como el Frías y una extensa red de colectores aluvionales que supera los 100 kilómetros lineales solo en el área metropolitana. Obras como el colector Los Ciruelos, Papagallo, Maure, Blanco Encalada, Lencinas y el propio Frías cumplen la función de conducir el agua hacia puntos de descarga regulados, evitando mayores daños en la ciudad.

Según indicaron desde Hidráulica, el sistema funcionó durante el temporal, aunque reconocieron que este verano estuvo “muy tensionado” por la frecuencia e intensidad de las tormentas.

El rol de las acequias y la basura

Uno de los puntos críticos durante las lluvias son las acequias, que suelen verse desbordadas. Desde el organismo señalaron que el escurrimiento rápido es propio de la pendiente mendocina: el agua circula con intensidad, pero también drena con rapidez.

Sin embargo, advirtieron que el mal uso del sistema, especialmente la acumulación de residuos, agrava la situación. Cada año se retiran miles de toneladas de basura de los colectores para garantizar que las secciones hidráulicas estén despejadas cuando se producen tormentas fuertes.

“Los colectores no son un depósito de basura”, remarcaron, al tiempo que insistieron en la necesidad de que los vecinos colaboren disponiendo correctamente los residuos.

Expansión urbana y control del uso del suelo

La expansión de barrios hacia zonas de pedemonte también fue abordada. Desde la Dirección de Hidráulica explicaron que la provincia cuenta con la Ley 9414 de Ordenamiento Territorial y Uso del Suelo, que creó la Unidad Interjurisdiccional del Pedemonte. Todo proyecto que pretenda desarrollarse en esa zona debe obtener previamente una factibilidad hidráulica.

El cambio de uso del suelo —por ejemplo, transformar un terreno absorbente en un estacionamiento impermeable— altera la capacidad natural de infiltración. Por eso, se exige que los desarrolladores presenten soluciones técnicas, como reservorios de almacenamiento, para compensar esa pérdida de absorción y evitar mayores escurrimientos.

El control no se limita a barrios privados: cualquier infraestructura, desde un parque solar hasta viviendas del Instituto Provincial de la Vivienda, debe contar con aprobación hidráulica antes de su ejecución.

Concientización y prevención

Durante el temporal hubo evacuados y también debieron ser rescatados tres motociclistas en un cauce aluvional, quienes resultaron ilesos gracias al rápido accionar de bomberos y policía.

Desde el área de Hidráulica —que depende de la Subsecretaría de Ambiente del Ministerio de Energía y Ambiente— insistieron en la importancia de atender los pronósticos oficiales y evitar actividades en cauces aluvionales durante alertas meteorológicas.

Si bien las tormentas son fenómenos esperables en esta época del año, la combinación de infraestructura adecuada, mantenimiento permanente y responsabilidad ciudadana resulta clave para minimizar riesgos en una provincia donde el agua, cuando cae con intensidad, encuentra pendiente para avanzar.

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