Noticiero 9 en Israel: Moshav Even Sapir, así es la vida en una de las aldeas en la frontera con el Líbano

Noticiero 9 en Israel: Moshav Even Sapir, así es la vida en una de las aldeas en la frontera con el Líbano

Conflicto

Una pequeña aldea en el norte de Israel convive con la amenaza constante de bombardeos. Misiles cayeron cerca de viviendas familiares y los vecinos resisten con miedo, pero sin abandonar su tierra. “No queremos irnos. Esta es nuestra casa”, dicen.

En el extremo norte de Israel, a solo 2.500 metros de la frontera con el Líbano, se encuentra una pequeña aldea agrícola que, a pesar de su entorno natural idílico, convive a diario con el riesgo de bombardeos. Allí, los habitantes han aprendido a moverse entre la belleza de sus viñedos y olivares, y la amenaza constante de los ataques, ya que quedaron en medio del conflicto que mantiene al mundo en alerta.

El lugar, fundado hace más de seis décadas como parte de una política de fortalecimiento fronterizo del Estado israelí, fue escenario de intensos episodios de conflicto tras el ataque del grupo Hamas el 7 de octubre. A partir del día siguiente, comenzaron los lanzamientos de cohetes desde territorio libanés, con picos de hasta 300 misiles diarios, tanto de día como de noche, comentaron residentes de la zona.

La población fue evacuada casi por completo hacia el centro del país. Solo quedó un pequeño grupo de residentes, organizados como una unidad de seguridad vecinal, para cuidar el lugar y evitar saqueos o daños mayores. “Yo vivo acá desde hace 60 años, y ahora también vive mi hija. Somos generaciones enteras que apostaron a este lugar, y no queremos abandonarlo”, relató uno de los vecinos y añadió que espera que a futuro ambos gobiernos, de Israel y el Líbano, firmen un tratado de paz.

En los jardines de las casas aún se pueden ver restos de los proyectiles que impactaron cerca de las viviendas. Uno de ellos cayó a escasos metros del patio de una familia, donde jugaban niños. “Entre una manguera y un cantero encontramos el pedazo del cohete. Acá al lado hay un tobogán, una cama elástica, una pelota. Es evidente que los chicos viven y juegan acá”, expresó Fernando Hidalgo, enviado especial de Noticiero 9.

A pesar de todo, la comunidad intenta seguir adelante. Las casas modestas, pero bien cuidadas, conviven con sistemas de alerta y refugios. Desde la cima de las colinas se puede observar claramente la línea divisoria con el Líbano, marcada por un muro de concreto.

El anhelo de quienes aún habitan la zona es claro: la paz con el Líbano. “No hay disputas territoriales serias, ni problemas que no se puedan resolver. Solo hace falta voluntad política de ambos lados”, comentan con esperanza, aunque conscientes de que la solución parece lejana.

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