Un informe de UNICEF y UNESCO reveló que el 83% de los niños menores de 10 años en Argentina ya tiene celular propio. El estudio expone cómo lo usan, la influencia de la inteligencia artificial y los riesgos de la hiperconexión, desde el grooming hasta la exposición a contenidos peligrosos.
El uso de celulares entre niños y adolescentes en Argentina crece año a año y se ha convertido en un tema de debate dentro de los hogares. Un informe reciente de UNICEF y UNESCO (2025), titulado “Niños, Niñas y Adolescentes Conectados”, revela datos preocupantes sobre cómo las nuevas generaciones se relacionan con la tecnología, los riesgos a los que se exponen y el impacto que esto tiene en la vida cotidiana.
Celular propio desde los 9 años
El 83% de los niños menores de 10 años ya tiene un celular propio en Argentina, con una edad promedio de acceso de 9 años, similar a la de otros países de la región. El dispositivo llega siempre acompañado de conexión a internet: el 95% de los chicos sabe instalar aplicaciones y el 80% pasa gran parte de su tiempo libre mirando videos en TikTok.
Principales usos del celular
El informe detalla que los adolescentes utilizan el teléfono principalmente para:
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Chatear en WhatsApp e Instagram (92%).
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Usar redes sociales (90%).
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Jugar videojuegos (79%).
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Realizar videollamadas (76%).
Un dato que sorprende es la incorporación de la inteligencia artificial: el 60% de los chicos de 9 a 17 años utiliza ChatGPT para resolver tareas escolares, mientras que un 18% lo conoce pero no lo usa y un 24% directamente lo desconoce.
Riesgos en la red: grooming y encuentros peligrosos
El contacto con desconocidos es uno de los principales peligros. El 33% de los adolescentes reconoció haberse encontrado personalmente con alguien que conoció en línea, y un 3% de esos casos resultó ser un adulto que se hacía pasar por menor.
El grooming, delito penal desde 2013 en Argentina, registra unas 3.000 denuncias anuales, aunque se estima que hay muchos más casos que no llegan a la Justicia. Especialistas advierten que los abusadores aprovechan redes sociales y videojuegos para contactar, fidelizar y luego manipular a sus víctimas.
Contenidos nocivos: del culto al cuerpo al suicidio
Otro aspecto alarmante es la exposición a contenidos peligrosos:
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Formas de adelgazar (67%) (lo más buscado por chicos de 9 a 17 años).
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Cómo ganar plata fácil. (64%)
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Imágenes violentas (53%).
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Consumo de drogas (52%).
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Contenido sexual (47%).
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Cómo quitarse la vida (27%).
Estos datos refuerzan la necesidad de trabajar en la prevención del suicidio infantil y juvenil, ya que muchos de estos temas circulan en redes sociales sin filtros ni controles.
El espejo de los adultos y la presión social
Los adolescentes señalan una contradicción: mientras sus padres les piden reducir el uso del celular, los adultos también permanecen conectados gran parte del día. Esa tensión genera discusiones familiares y, en muchos casos, la dificultad de imponer límites claros.
Además, la exposición a estereotipos en redes sociales —famosos mostrando lujos, belleza y éxito— influye directamente en la autoestima de los jóvenes. Los especialistas sostienen que estas imágenes transmiten un ideal vacío, que muchas veces oculta sufrimiento y genera angustia al compararse con vidas aparentemente “perfectas”.
El desafío pendiente
La educación digital desde edades tempranas aparece como la herramienta más eficaz para afrontar estos riesgos. Sin embargo, los especialistas remarcan que el primer paso debe darse en casa: enseñar a usar los dispositivos de manera responsable y construir un vínculo de confianza para que los chicos compartan lo que les pasa en internet.
En un mundo donde los adolescentes “van en Fórmula 1” y los padres corren detrás para intentar entenderlos, el desafío es encontrar un equilibrio entre el acceso a la tecnología y la protección frente a sus riesgos.