La difusión de mensajes comprometedores generó polémica y derivó en una denuncia judicial que apunta a posibles maniobras para favorecer a un equipo del ascenso.
En las últimas horas, el fútbol argentino quedó envuelto en una fuerte controversia tras la difusión de una serie de supuestos chats que involucrarían a un árbitro y a un dirigente, en presuntos intentos de influir en el resultado de partidos.
Los protagonistas de estos mensajes serían el árbitro Luis Lobo Medina y el dirigente Juan Pablo Beacon, quien se desempeñó como tesorero de la AFA y es señalado como cercano a Pablo Toviggino. Según el contenido difundido, ambos habrían coordinado encuentros y conversaciones previas a un partido, en las que el dirigente le habría solicitado al árbitro que favoreciera a un equipo en particular: Tigre.
En los chats, que comenzaron a circular en redes sociales, se observa un primer contacto en tono cordial que luego deriva en la organización de una reunión. Posteriormente, los mensajes sugieren un pedido concreto para “ayudar” al conjunto de Victoria. Tras el partido en cuestión, el árbitro habría manifestado que “la laburé un montón”, dando a entender que cumplió con lo solicitado, aunque señalando dificultades por el desarrollo del juego.
El encuentro bajo sospecha corresponde a un partido de la Primera Nacional disputado en 2021 entre Tigre y Mitre de Santiago del Estero, en el marco de la campaña que culminó con el ascenso del equipo bonaerense. En ese compromiso, algunas decisiones arbitrales quedaron bajo la lupa, como una expulsión y un penal sancionado que generó fuertes reclamos por parte del conjunto santiagueño.
A raíz de la repercusión del caso, el legislador porteño Juan Facundo Del Gaiso presentó una denuncia judicial en la que acusa a Lobo Medina y Beacon por la posible comisión de delitos como estafas y otras defraudaciones. En el escrito, el denunciante expone estos intercambios y solicita que se investigue a fondo la veracidad de los mensajes, que sumarían entre 60 y 70 capturas de pantalla.
Por el momento, se trata de material que debe ser analizado por la Justicia, que tendrá la tarea de determinar si los chats son auténticos y si existieron maniobras indebidas. Mientras tanto, el escándalo sacude al ambiente del fútbol argentino, generando preocupación y cuestionamientos sobre la transparencia en el arbitraje.
El caso recién comienza y podría escalar en los próximos días, ya que no se descarta que aparezcan más implicados en una trama que, de confirmarse, representaría uno de los episodios más delicados para el deporte en el país.