El delincuente intentó romper la puerta a piedrazos, pero el vidrio resistió. Desesperado por entrar, terminó empujándolo, pateándolo y hasta dándole cabezazos hasta conseguir abrir un hueco y llegar a la caja registradora.
Un insólito robo ocurrió en una cafetería de Villa Devoto, Buenos Aires, donde un delincuente encapuchado protagonizó una llamativa secuencia para poder ingresar al local.
El ladrón primero arrojó una piedra contra el vidrio de la puerta y, al comprobar que no lograba romperlo, regresó con un adoquín. Tampoco fue suficiente: terminó empujando, pateando y hasta golpeando el grueso vidrio con la cabeza hasta conseguir abrir un hueco.
El episodio quedó registrado por las cámaras de seguridad del comercio. El ladrón llegó al lugar con una mochila y cubriendo su rostro. En un primer momento arrojó una piedra contra la puerta, aparentemente para comprobar si se activaba alguna alarma.
Después de ese primer intento, se alejó y dio una vuelta a la manzana. Al regresar, tomó un adoquín y volvió a atacar la vidriera. Como el vidrio resistió, comenzó a golpearlo hasta conseguir atravesarlo.
Una vez que logró abrir un agujero, pasó por el hueco y fue directamente hacia la caja registradora. La tomó y escapó del lugar.
El comercio había sido inaugurado hacía pocas semanas por Valencia y Valentín, una pareja que decidió apostar por el barrio y poner en marcha el emprendimiento por sus propios medios.
La dueña contó que viven a unas cuatro cuadras del local y que todavía les cuesta creer lo ocurrido, especialmente porque consideran que se trata de una zona tranquila. “Realmente no lo podemos creer porque es muy tranquilo”, expresó.
Los vecinos colaboraron con las imágenes de sus cámaras de seguridad. Sin embargo, hasta el momento no pudieron determinar desde dónde llegó el delincuente, ya que no lograron acceder a registros de otras cámaras que permitieran reconstruir su recorrido.
El local todavía no contaba con alarma al momento del robo. “Faltaba la alarma. Apostamos al barrio, para los mismos vecinos, una cafetería hecha con mucho amor y mucha garra y, lamentablemente, nos sucedió esto a poquito tiempo de la apertura”, relató la mujer.
El delincuente habría resultado herido al atravesar el vidrio de la puerta. A pocas cuadras del comercio, los investigadores encontraron la caja registradora abandonada y con manchas de sangre. Esas muestras serán analizadas para obtener información que permita avanzar con su identificación.