Es un oasis en medio del desierto al que cuesta un poco llegar, pero vale la pena si lo que se busca es paz, naturaleza y silencio.
Para quienes las vacaciones perfectas están en medio de la naturaleza, en un ambiente de paz y tranquilidad, incluso acampando, hay un oasis en medio del desierto que se roba los corazones de quienes lo descubren. No son muchos los que llegan, sin embargo, vale la pena hacer el esfuerzo.
Se trata de un pueblo que está a 228 kilómetros de Malargüe, casi al límite con La Pampa y en el que viven solo 300 personas.
El lugar se llama “Agua Escondida” porque es un poco engorroso llegar, pero el GPS marca la ruta correctamente. Desde la Ciudad de Mendoza son aproximadamente 6 horas y media.
Un dato importante es que los últimos 100 kilómetros son por un camino de ripio y una gran desolación. Sin embargo, la belleza del lugar al llegar, lo vale.
En el pueblo solo hay 300 personas, la tranquilidad es absoluta. Un río de aguas cristalinas baña las tierras de esta comarca donde la tranquilidad y la paz son la base de una belleza incomparable.
El lugar ofrece los servicios básicos para poder quedarse a acampar unos días. Hay un centro de salud, destacamento policial, registro civil, dos escuelas primarias (una estatal y otra privada), biblioteca, delegación municipal, subdelegación de la Dirección Provincial de Ganadería, iglesias de distintos credos, polideportivo, plaza, servicios mecánicos, una estación de servicio.
También un camping y un polideportivo donde está permitido acampar. Hay electricidad y un almacén.

El pueblo está rodeado por un interminable valle. El río Agua Escondida le da vida al lugar y crea un oasis.
Desde Agua Escondida se pueden visitar viejas minas y campamentos mineros abandonados, se puede llegar a la laguna Llancanelo y la Reserva La Payunia, en ambos sitios los guardaparques permiten acampar cerca de sus refugios.
Es un lugar que la vale la pena conocer.