“Uno tiene miedo de mandar a los niños a la escuela porque no hay seguridad”: la denuncia de una madre por los hechos de violencia en la escuela Armando Tejada Gómez

“Uno tiene miedo de mandar a los niños a la escuela porque no hay seguridad”: la denuncia de una madre por los hechos de violencia en la escuela Armando Tejada Gómez

Mendoza

Padres de la escuela Armando Tejada Gómez relataron el temor diario que sienten al llevar a sus hijos. Denuncian violencia, amenazas y custodia policial insuficiente.

La escuela Armando Tejada Gómez, ubicada en Mendoza, atraviesa una grave crisis de seguridad que preocupa a padres, docentes y alumnos.

Peleas entre estudiantes, la intervención de adultos y la falta de control policial generan un clima de temor permanente.

Una madre describió la angustia de enviar a su hija al colegio: “Imaginate mandar a tu hijo con miedo todos los días. Ayer la agarré fuerte de la mano y no la solté hasta llegar a casa, mientras escuchaba los disparos de balas de goma de la policía. No hay seguridad, llamás a los efectivos y llegan cuando todo terminó”.

La mujer también recordó que la semana pasada circularon fotos de un alumno con un arma dentro del establecimiento, lo que aumentó la preocupación de las familias. Según los testimonios, los enfrentamientos no solo ocurren entre estudiantes, sino también entre jóvenes y adultos de barrios cercanos que esperan a la salida del colegio para continuar las peleas.

El día del último incidente, padres adelantaron el retiro de sus hijos ante el temor de que la violencia se repitiera. “Algunos dicen que directamente no los van a mandar a clases, porque sienten que no hay garantías”, señaló otra de las madres presentes.

Docentes del colegio denunciaron que, pese a los compromisos asumidos, la custodia policial no se cumple. “El móvil llegó a las 7:30, pero se fue diez minutos después. A la hora de ingreso ya no había seguridad”, lamentó un profesor.

Hace un año, personas ajenas a la institución golpearon al regente del colegio, quien sufrió lesiones graves y debió someterse a varias cirugías. Desde entonces, la escuela funciona a puertas cerradas y los padres no pueden ingresar, lo que refuerza el clima de desconfianza y tensión.

Mientras tanto, las familias siguen esperando respuestas concretas. “No pedimos otra cosa que seguridad para nuestros hijos”, resumió la madre entrevistada, reflejando la preocupación de toda la comunidad educativa.

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