A los 13 años tuvo que dejar el colegio para ir a trabajar. Retomó sus estudios después de muchos años, da clases de Literatura y ahora recibió un importante premio.
La docente mendocina Karina Morales recibió el premio nacional “Docentes que inspiran” es que su historia es un testimonio de esfuerzo y resiliencia. A los 13 años tuvo que abandonar la escuela para ayudar a su familia, pero años después, con determinación, retomó sus estudios y logró recibirse como profesora de Lengua y Literatura. Hoy, a sus 41 años, es un ejemplo para sus alumnos y colegas.
“A cada paso me decían: ‘Dejá de estudiar y andá a trabajar’, pero realmente sentía que esto era lo que tenía que hacer. A medida que pasó el tiempo, me di cuenta de que acerté en mi decisión de seguir insistiendo“, contó Karina a Noticiero 9 y dijo que para poder estudiar “vendía cositas dentro de la facultad para poder pagar las fotocopias y el pasaje. Valió la pena porque hice un cambio muy grande en mi vida y en mi calidad de vida”.
“Todas las cosas que existen hoy primero se imaginaron, primero se soñaron. Al principio resultan locas, imposibles. ¿De la vendedora de pastelitos ahora con un premio? Podría pensarse imposible y, sin embargo, acá estamos“, contó en medio de una enorme alegría.
Y sumó: “Si alguien desea hacer un cambio en su vida, definitivamente que piense que sí se puede. La educación en Argentina tiene todas las posibilidades para que eso se realice. Usen esas herramientas, abran esas puertas, porque sí se puede“.
El premio, que evalúa creatividad, impacto, innovación e inclusión, destacó el trabajo de Karina en la escuela Armando Tejada Gómez, ubicada en Las Heras. En un contexto vulnerable, ella no solo enseña, sino que crea un contexto de contención.
En su enfoque, Karina incluye el uso de tecnologías innovadoras y la publicación de libros y poemas elaborados por sus alumnos. Como ella misma expresa: “La lectura y la escritura nos abren puertas a realidades que no son las nuestras, pero que también pueden serlo”.
Sobre el premio, la docente dijo: “Fue un mimo al esfuerzo y la pasión que le pongo a mi trabajo”. Aunque enfrentó dificultades económicas, nunca dejó de soñar y luchar por su vocación. Su mensaje es claro: “Sí se puede. La educación tiene las herramientas para transformar vidas. Hay que abrir esas puertas y aprovechar las oportunidades”.