El episodio ocurrido en un edificio de San Miguel de Tucumán derivó en una fuerte discusión vecinal. La propietaria del animal sufrió una crisis nerviosa y debió recibir atención médica, permaneciendo internada tras el hecho.
Un episodio de maltrato animal ocurrido en San Miguel de Tucumán generó indignación y debate en todo el país. Las cámaras de seguridad de un edificio registraron el momento en que un vecino, acompañado por sus dos hijas pequeñas, reaccionó con violencia contra un perro que caminaba delante de su dueña en el hall de ingreso. El hombre lo pateó y luego lo levantó de la correa, mientras discutía con la mujer que intentaba proteger a su mascota.
El hecho se produjo en el barrio norte de la ciudad y rápidamente se viralizó en redes sociales. En las imágenes se observa cómo el animal se acerca a una niña, que se asusta y busca refugio en su padre. La reacción del hombre fue inmediata: primero lo golpeó y luego lo tomó de la correa alzándolo, paseándolo por el pasillo ante la mirada de otros vecinos. La dueña, visiblemente desesperada, le pidió que lo soltara, pero el vecino continuó alterado.
La mujer terminó siendo atendida por médicos debido al shock que le provocó la situación. Testigos señalaron que el hombre habría expresado consignas de odio durante la discusión, lo que agravó la tensión en el consorcio. La administración del edificio analiza sancionarlo y convocar a una asamblea extraordinaria para evaluar lo sucedido.
Especialistas en derecho animal remarcaron la gravedad del hecho. La abogada proteccionista Mariana Díaz sostuvo: “El maltrato animal está tipificado en la Ley 14.346 y este tipo de agresiones no pueden quedar impunes. No solo se trata de un ataque a un perro, sino de un acto violento frente a menores y vecinos”.
Organizaciones locales también se pronunciaron. Desde la ONG Protección Animal Tucumán señalaron: “Las imágenes son claras y muestran una reacción desmedida. El perro no representa una amenaza que justifique semejante agresión. Es fundamental que la justicia actúe y que el consorcio tome medidas”.
El caso reaviva el debate sobre la convivencia en espacios comunes y la necesidad de promover la tenencia responsable de mascotas. Mientras tanto, el consorcio del edificio deberá decidir si sanciona al vecino y los proteccionistas insisten en que la justicia debe intervenir para garantizar que hechos de violencia como este no se repitan.