La tormenta de granizo afectó cultivos de lechuga, papa y cebolla en Maipú. Un productor perdió toda la lechuga que estaba por cosechar y ahora deberá volver a invertir para empezar de nuevo.
El granizo que cayó en las últimas horas en Mendoza provocó importantes daños en cultivos de la zona de San Roque, en Maipú. En el sector, productores frutihortícolas sufrieron pérdidas en plantaciones de lechuga, papa y cebolla, algunas de ellas a pocos días de ser cosechadas.
Martín, uno de los productores afectados, contó que la piedra golpeó con fuerza en esa zona rural. Según estimó, el área afectada abarca unos 700 metros de ancho.
“Hoy me tocó a mí ser afectado por el tema del granizo”, relató el productor, quien explicó que el impacto sobre los cultivos compromete buena parte del trabajo y la inversión de los últimos meses.
Uno de los cultivos más perjudicados fue la lechuga, que estaba a pocos días de ser cosechada. El productor aseguró que la pérdida en esa plantación es total y explicó que, además de los daños provocados por el granizo, el barro impide ingresar a la finca para trabajar con normalidad.
“Por ejemplo, la lechuga ya tenemos la pérdida del 100%”, afirmó.
La situación también es preocupante para la papa y la cebolla. En el caso de la papa, el granizo dañó las hojas y las ramas de las plantas, lo que reducirá el rendimiento de la cosecha. Martín señaló que todavía faltaba aproximadamente un mes y medio para recolectarla.
La cebolla, en tanto, se encontraba a unos 20 días de ser cosechada, después de un ciclo de cultivo de entre cuatro y cinco meses. El productor indicó que todavía deben evaluar la magnitud de los daños en esa plantación.
Las pérdidas obligarán a reorganizar el trabajo y volver a invertir para recuperar parte de la producción. “Hay que volver a plantar, empezar a mover las tierras. Es toda una inversión para volver a empezar”, explicó.
El impacto de la tormenta llega en un momento difícil para los productores de la zona, que vienen arrastrando problemas de rentabilidad por los bajos precios de venta de sus productos.
Martín recordó que el año pasado fue especialmente complicado para la cebolla y el ajo, y aseguró que en muchas ocasiones los valores que reciben no alcanzan para cubrir los costos de producción. “La cebolla del año pasado no tenía precios. Vendimos hasta mil pesos la bolsa”, contó al describir las dificultades que atraviesa el sector.
A esa situación económica se suman ahora los daños provocados por el granizo y las lluvias, que dificultan tanto la cosecha como la posibilidad de volver a trabajar la tierra. “Nosotros, como productores, estamos complicados. Estamos pasando un momento complicado desde el año pasado”, sostuvo.
Aunque los productores deberán volver a plantar para intentar recuperar la producción, las condiciones climáticas generan incertidumbre sobre cuándo podrán retomar las tareas. El suelo permanece afectado por el agua acumulada y será necesario esperar para avanzar con los trabajos en la finca.
Los productores de San Roque deberán evaluar los daños en cada cultivo y calcular cuánto podrán recuperar. Para quienes tenían sus verduras próximas a la cosecha, la tormenta significó perder meses de trabajo y afrontar nuevos gastos para volver a producir.
“Eso es lo que nosotros sabemos hacer, no nos queda otra que volver a empezar”, dijo el productor al referirse a la necesidad de empezar de nuevo y apostar a futuras cosechas, pese a las dificultades económicas y climáticas que atraviesa el sector.